Noche en vela.

1139 Palabras
Somos lo peor. Hemos aprovechado que no han estado la mayoría del día y hemos tenido una sexión. Según Enzo, que a veces me parece de lo más infantil, es una sesión intensa de sexo, pero me hace gracia, así que voy a adoptar el termino. Reich baja de la casa de la abuela casi de noche y entra directamente a la cocina a hacer cena. Me levanto para ir a ayudarla, pero Andre me frena. - Per favore, quédate. He pensado que podríamos salir a hacer un barrido de la zona. No nos hemos movido de aquí en días y no sabemos si hay alguien cerca, si nos han localizado o si estamos en peligro. Nos estamos dejando llevar un poco y eso puede ponernos en peligro. - Le miro con disgusto.- No me malinterpretéis, no os culpo. Yo también he sucumbido por amor y por sexo, pero es peligroso, todos nos la jugamos si damos un paso en falso.- Tiene razón y cambio mi gesto. Trazamos un plan y unas rutas y descargamos una aplicación para el móvil que es un walki talki, así no usaremos las lineas. Estamos preparando todo cuando desde la cocina se oye la voz de Reich, cabreada. Andrea y ella salen de la cocina y se sientan en los sillones frente a nosotros. - Vale, hagamos un trato. Preparo todo para pasar la noche todos juntos jugando, bebiendo y escuchando música. ¿Quieres?- Andrea contempla a Reich como si fuera su hija, una niña pequeña. ¿Desde cuando se comporta ella así? Justo, desde nunca. Creo que Reich está probando por primera vez a estar mimada y consentida y lo está aprovechado. - De acuerdo. Voy a prepara café, chocolate, un bizcocho y algo de picar. ¿Enciendes la chimenea?- Andrea afirma con la cabeza, besa la cabeza de Reich y se agacha delante de la chimenea mientras Raquel vuelve a la cocina. - Voy a salir yo primero. Así dejará de quejarse.- Andrea sale y comienza a usar la aplicación. Va dando el parte de por donde se dirige. Son casí dos horas la que está fuera. Reich ya ha acabado de hacer todo en la cocina y ha preparado la mesa baja del salón. Andrea vuelve y Reich se cuelga de su cuello. Lo besa y lo abraza. Parece aliviada por tenerlo de vuelta. Es el turno de Enzo. Me tumbo en el sofá de tres plazas, mirando la pantalla del móvil, como si estuviera viendo al mismo Enzo andar por la playa de noche. Tengo la manta sobre mis piernas, pero sigo sintiendo frio. Reich y Andrea están sentados juntos en el suelo, pero podrían estar perfectamente en la Conchinchina que yo tampoco le haría caso. Son las once de la noche cuando Enzo abre la puerta del piso. Me lanzo a sus brazos y sin darme cuenta, estoy haciendo lo mismo que ha hecho Reich con Andrea. “Mierda, ahora la entiendo”. Le doy un beso en los labios, me pongo mi chaqueta y salgo del piso. Mi arma está en mi cinturón, en la parte de atrás de mis pantalones. Según lo planeado, a mi me toca vigilar el paseo marítimo, la zona de la ermita y la parte de la carretera donde hay ventas y casas. Me pongo en marcha. El frio del mar llega a mis brazos, incluso a través de la chaqueta y me subo la cremallera para que no se me escape el calor corporal. Doy un primer reporte al salir. Todo Ok. Tomo el camino del paseos marítimo y al entrar un hombre que va corriendo choca contra mi hombre y hace que mi móvil vuele a la arena de la playa. Es un hombre joven, que corre con ropa deportiva. Un poco gilipollas, que no ha pedido ni perdón, pero no es algo que esté fuera de tono. Recojo mi movil y escucho a los dos italianos repetir mi nombre por la aplicación. No saben donde estoy, porque se supone que estoy fuera de mi ruta por la caída del móvil. Un escalofrío recorre mi espalda y, como un sexto sentido, escalo desde la playa al paseo marítimo. Corro de vuelta a la casa, pero cuando llego a la altura de la carretera, veo que del portal está saliendo un hombre moreno alto que se monta en un BMW seguido de otros hombres, que montan en otro. “¿Nero?” Pienso para mi y corro a la casa, puede que en la casa estén ya todos muertos. Atravieso el portal sin pensarlo y entro en la casa. Esta oscura no veo a nadie. Oigo una fuerte respiración, casi un sollozo lejano. -¿Raquel? Digo bajito, por si es una trampa. – Sí, estoy aquí. – De detrás de un sillón sale mi amiga, que corre a mis brazos. No veo a Enzo ni a Andrea y me temo lo peor. Devuelvo el abrazo a Reich y no puedo contener las lagrimas al pensar en Enzo. - ¿Qué ha pasado? – Trato de calmarme, obtener información y resolver el problema. – ¿Qué? No, ¿qué te ha pasado a ti? El Walki hizo sonidos de crujidos y Enzo y Andrea salieron corriendo de la casa, pero no me dejaron acompañarlos. – Solloza tan fuerte que me cuesta entenderla. - No, yo no hice nada. Pero tú, ¿estás bien? He visto marcharse un par de BMW negros, me pareció Nero por la altura. - – Él vino, se habían apagado las luces, me dijo que no volviéramos jamás. –Reich está temblando tanto que me cuesta mantenerla en pie. El jaleo que llega desde fuera hace que me gire y veo llegar a Andrea. Reich deja mis brazos y se lanza a Andrea. Mi corazón se para cinco segundos. Justos los que tarda Enzo en entrar detrás de Andrea. La luz vuelve a la casa. –Creo que tiene un ataque de ansiedad. - le grito a Andrea que no puede hacerse con Reich. – Andrea, estas bien, estas vivo. No podemos, no.- Él la mira muerto de amor. - ¿Estas bien? Tu labio está sangrando. - Andrea recorre todo el cuerpo de Reich casi obscenamente, pero está claro que busca algún daño en ella. –Sujétala. - Le dice a Enzo perdiéndose escaleras arriba. Ayuda a Enzo a llevar a Reich al sillón. Voy a la cocina a por agua y cuando vuelvo Andrea ya está sentado junto a su enamorada. - Sujétala fuerte.- Andrea le pide a Enzo que le mira la mano comprende. La inyección que traía en la mano Andrea ahora está en le trasero de Raquel, que poco a poco pierde la consciencia y Andrea la lleva a la habitación. Parece que esta noche los invitados duermen en el salón.
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