Enzo está vistiendose sentado en la cama. Hemos vuelto a caer otra vez tras la explicación de la cancioncita y le miro, tumbada en la cama. Es tan joven y tiene un cuerpo tan deseable.
- No te muerdas el labio mientras me miras o no salimos de aqui. - Enzo no me está mirando, y sin embargo sabe exactamente lo que estoy haciendo. Dejo de morder mi labio y me incorporo en la cama. Busco mi ropa y me pongo algo comodo para salir a ayudar a Reich. La encuentro en la cocina terminando de hacer masa de churros.
- ¿Como te ayudo? - Entro en la cocina y noto la sonrisa de Reich, algo sospechosa, desde luego.
- Pon en esa sartén mucho aceite y a calentar para freir los churros. - No me quita ojo mientras lo hago. - Puedes poner leche en ese cazo y así también hacemos chocolate. - Parece que Reich tiene mano en la cocina. Me alegro, porque yo solo se hacer cuatro cosas simples. El chocolate está preparado y he ayudado a Reich a dar la vuelta a los churros en la sarten cuanto estaban doraditos mientras que ella hacía la mayor parte. Cuando acabamos me dice que nos aseemos y nos cambiemos para recibir la visita.
-Chicos, por favor, poner la mesa. - Reich manda a estos dos intimidantes hombres como si fueran perritos amaestrados. El timbre de la puerta de entrada suena y nos acercamos los cuatro a recibir a la visita que está al otro lado.
Andrea abre la puerta y tras ella hay un hombre que casi es tan alto como él, con un poco de barriga. LA mujer es más alta que nosotras y muy delgada, con un cuerpo sin curvas. Entran y todos nos sentamos a la mesa, donde el desayuno está servido.
–Hola, somos una nueva pareja, compramos la piso hace tres años y vamos cuando no está alquilado.- El hombre habla con mucho acento alemán, pero se le entiende. Andrea habla enseguida, arma una cuartada para todos, a él y a Reich les presenta como un matrimonio que estaba allí para dejar atrás el estres de la ciudad. A nosotros nos presenta como amigos de visita, Enzo empresario, y sobre mi, no miente, me presenta como policía.
Es una mañana agradable, Los Schuters, los Ochipinti, Enzo y yo. Por la ventana entra la brisa de la playa y la vida afuera nos llega en forma de sonidos de todo tipo. Se habla de como es la vida en Alemanía, en Italia y en España, pero nadie hace mención a la cancioncita mientras los teutones están allí, pero en cuanto se cierra la puerta tras ellos, Reich y yo no podemos evitar tararear. Los chicos rien y comienzan las bromas sobre el desgraciado nombre de la mujer y Reich comenta que no es posible, llevando dos años ya viajando al sur, que nadie le haya hecho alguna broma sobre el tema.
-Tienes razón, alguien tiene que haber tratado de hacer alguna broma con ella. - Reich pone las tazas del desayuno en mi bandeja mientras hablo con ella.
- La gente no puede ser tan odiosa.- Enzo nos habla entrando desde la cocina, a donde ha llevado la cafetera y la lechera sucias.
– Enzo, no es maldad, no entiendes el espíritu español de reírnos, aunque estemos con un pie en la tumba y eso en el sur se exacerba. Te voy a llevar a los carnavales de Cádiz. - Reich reta a Enzo y justo en ese momento Andrea entra con un móvil, despidíendose.
- No te preocupes, un beso, cuidate.- Andrea cuelga y está tan cerca que Enzo y yo podemos ver también el nombre en la pantalla. No conozco el nombre y Enzo parece que tampoco, así que no nos alarmamos y seguimos con lo nuestro. Andrea nos mira a todos.
- ¿Qué? – Le pregunta Reich, por fin.
–Ahh, no es nada, solo llamaba Ines por una urgencia, Raquel tiene que subir a cuidar de la Señora Ines, la enfermera ha tenido una pequeña caída y se la han llevado al hospital. Como de todas formas no hay otra cosa que hacer, subo con Raquel y vosotros os quedáis aquí, supongo que tenéis que hablar de vuestras cosas. - Yo ya estoy sentada en el sillón cuando dice esto y de repente los nervios vuelven. Eso significa estar a solas con Enzo bastante tiempo.
- ¿Podemos subir y ayudar? – pregunto y veo a Andrea mirar a Reich.
–Nooo, Eva, lo siento, la mujer es mayor tiene demencia y se pone nerviosa si hay mucha gente. Pero si os quedáis podéis limpiar un poco la casa, hacer la comida…- La mirada de Reich hace que un escalofrío me recorra la espalda hasta que Andrea tose y consigue que deje de mirarme así. - Bueno, nos subimos. Si necesitáis algo es justo el piso de arriba. Pondremos la tele alta. – Veo a Andrea tirar de Raquel hacía la puerta de la casa y desde el otro lado se oyen sus risas.
La casa, de repente, se queda en silencio y yo estoy sentanda sola en el sofá de la salita. No he visto irse a Enzo y no hay ningún ruido en la casa. Estoy a punto de levantarme, no se si para encender la tele, buscar a Enzo o coger un libro para leer, pero no me da tiempo. En el mismo momento en el que termino de ponerme en pie el cuerpo de Enzo, totalmente desnudo, cae sobre mí y ambos quedamos tumbados en el sillón.
- Vamos a jugar un rato.- Me dice Enzo mientras comienza besar, acariciar y desnudar mi cuerpo.