Tension s****l

773 Palabras
Intento no mirar a ninguno de los otros tres ocupantes del coche. Me siento falta por dejar que pegaran a los chicos, como policía debería haberlo evitado, pero el olor a fruta fresca me hace volver la vista al asiento de atrás, no sin antes cruzar la mirada con Enzo, que tiene esa media sonrisa que no logro descifrar. Raquel y Andrea hablan en la parte de atrás y esta me pasa la bolsa de frutas que compró en el pueblo. La cojo y por educación le enseño el contenido a Enzo, este elige un melocotón dorado al sol de Andalucía. Yo veo un delicioso plátano canario y lo saco de la bolsa. Tengo tanta hambre y parece tan delicioso que no me he percatado que Enzo me mira, de hecho a dejado de mirar la carretera por la que conduce y solo me mira a mí. Raquel me toca la espalda por encima del asiento y noto que Enzo deja de mirarme cuando me vuelvo para ver que quiere. - ¿Qué? - Miro a Raquel para saber qué pasa. — Nada. Solo me preguntaba si os quedarías hoy. – Raquel da un pequeño golpe a Andrea mientras pregunta, cree que no me he dado cuenta, pero lo he visto. –Creo que deberíamos escondernos un par de días. La casa en la que estamos es segura, pero pequeña. Creo que con organización y buena voluntad podemos aguantar dos días allí. – Andrea le está siguiendo el juego a Reich, sea cual sea, y hablan bajito entre ellos en la parte de atrás. –Pues ya veremos cómo fluye todo. - Reich le pasa a Andrea la bolsa de fruta mientras le guiña un ojo. El hombre saca un melocotón. Tras un viaje en coche que se me hace incómodo por la tensión que se respira entre Enzo y yo, llegamos a la casita de Reich y Andrea. Allí proponen esconder mi coche en el garaje del bloque y acepto. Reich consigue que nos traigan algo de comida preparada y hacemos planes para pasar varios días sin salir, o al menos, sin llamar la atención sobre nosotros. Cansado de todo el día, tras comer algo, los cuatro nos tiramos en los sillones a ver la televisión. – Oye, trajiste juegos de mesa. ¿Jugamos a alguno? – Reich sigue siendo tan inquieta como siempre, propone algo que hacer. No me apetece interactuar con Enzo, no quiero que esto vaya a más. –Venga, tú eliges y yo preparo la mesa y los snacks. – Reich se levanta y yo aprovecho para hacer lo mismo y voy a la habitación que me han dejado para huir de Enzo. Entro y busco algo cómodo que ponerme cuando noto a Enzo detrás de mí. - ¿Qué quieres? - Le digo muy seca. - ¿Podemos hablar un minuto? - No. No quiero hablar contigo. No quiero estar cerca de ti. Me siento fatal por lo que ha pasado en la playa. - Allí no ha pasado nada grave. - Si es grave.- Mi tono de voz sube al ver lo poco que le importa. - He ido en contra de mis propios principios y mi ética de trabajo. - ¿Preferirías que hubieran robado y atacado a Raquel, que en todo esto es la víctima inocente? -Enzo también sube el tono de su voz. - No me toques los cojones con chantaje emocional, que sé muy bien como los de tu clase lo usa para limpiar su propia conciencia. - Mi tono es un grito total. Esto no ayuda a pasar desapercibidos. - No hago tal cosa. Ponte en el lugar de Andrea, ¿crees que iba a dejar que alguien toque a lo único que le ha hecho feliz en años? No entiendes el amor. - Esto último no lo dice gritando y es justo lo que más me duele que diga. - Sé perfectamente como es el amor.- Le digo señalando mi corazón roto con el índice de mi mano. - ¿Si? - Me pregunta mirándome intensamente a los ojos. - Pues demuéstralo. - Enzo da los tres pasos que nos separan de forma firme y me agarra por la cintura. Noto como me quita el arma de la cintura y la tira en la cama mientras me sigue mirando a los ojos. Estoy paralizada y él lo nota, aprovechando para poner sus labios sobre los míos y pasando su lengua sobre ellos. Mi mente piensa que no le va a corresponder, pero mi boca se abre y uso mi lengua para recorrer su boca. Se me ha ido la cabeza.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR