Capítulo VII

3913 Palabras
Rose despertó con un dolor de cabeza infernal, cuando abrió los ojos estaba en la habitación de una clínica con una enfermera acomodándole la almohada. —Oh, has despertado al fin, ¿Cómo te sientes? –Rose pensó en Luna de inmediato, los recuerdos de aquella noche volvieron a su mente. — ¿Dónde está Luna? –La enfermera frunció el entrecejo. —Luna eres tú según tengo entendido. ¿Sera que estas preguntando por Rose tu amiga? —No, yo soy Rose ¿Dónde está Luna? –Rose comenzó a alterarse sintiendo que la enfermera solo se estaba burlando de ella. —Vamos a tranquilizarnos unos momentos, tus familiares te reconocieron como Luna y bueno luego hablaremos del estado de tu amiga Rose, aun estas muy alterada. —Quiero saber donde esta mi amiga le pegaron un tiro en la cabeza –La enfermera pareció asustarse — ¿Dónde está mi amiga dígame? –Rose intentaba zafarse de los tubos que la tenían atada a las maquinas en esos momentos la enfermera no vio de otra que meterle una inyección para dormirla —¿Qué hace? ¡Le estoy diciendo la verdad! Suélteme ¿Qué me está inyectando? –La enfermera calmo a Rose que poco a poco se quedaba dormida. La enfermera entonces notifico a Fabiana que es la prima de Luna que su prima estaba despertando, Luna fue con fastidio a la habitación, sus tacones largos resonaban en todo el pasillo, en lo único que podía pensar era que su novio al fin llegaría a verla en esos días ya que para Fabiana había pasado una eternidad desde que no lo veía, pero le toco cuidar a su prima que había tenido un accidente, para ella había sido un gran fastidio, entro a la habitación y la vio dormida. —Le tuve que inyectar algo para que se durmiera, estaba muy alterada diciendo que se llamaba Rose –Fabiana no entendía nada de lo que le decía la enfermera, tenía cara de fastidio y se quería de ese horrible lugar en el que solo habían enfermos, para ella habían cosas más importantes que hacer como hacerse las uñas y ponerse las pestañas para la llegada de su novio, volvió a mirar el teléfono en busca de algún mensaje pero no había nada estaba pensando en ir a su casa de sorpresa pero mejor no, la última vez que lo pillo de sorpresa lo había encontrado con una chica en el sofá a punto de besarse aunque él lo negara todo, prefería no enterarse de los amoríos de su novio, al y al cabo era el único chico que la hacía feliz y que parecía respetarla. Mientras tanto Marcos se encontraba en un bar con su mejor amigo contándole todo lo que había vivido en el viaje, su amigo Calem noto que estaba tomando de mas y por la manera que hablaba de Rose sentía que estaba hablando con un Marcos enamorado. —A ver, a ver –Dijo Calem poniendo las manos sobre la mesa del bar deteniendo lo que Marcos decía —No me digas que te enamoraste de aquella chica Marcos –Marcos parpadeo los ojos. —Para nada –Dijo al final —Es solo que si sentía una gran química con ella pero sabes una química que puedo sentir por cualquiera –Tomo otro trago. — ¿Estás seguro? –Calem rio —Parece que esta chica te dejo deslumbrado. —Quizá solo era atracción s****l –Asintió la cabeza como si él quisiera convencerse de ello —Claro eso es todo, era eso principalmente –Calem no parecía del todo convencido y Marcos se sentía algo apenado. —No lo sé Marcos pero hare como que te creo aunque ¿Por qué no pudiste llevarla a la cama? —Quería ir despacio y aprovechar que ella se venía a vivir para acá pero ya ves su mejor amiga me arruino todos los planes. — ¿Venia a vivirse para acá? Es perfecto ¿Por qué no le escribes? —Estoy bloqueadísimo ¿Crees que en serio querrá algo conmigo luego de todo lo que paso? —Bueno si dices que tuvieron una conexión fuera de este mundo –Calem hizo un ademan en forma de burla haciendo que Marcos sintiera que se había expresado demás —No creo que le cueste perdonarte, de todas formas tu eres Marcos, eres guapo y tienes dinero, ninguna mujer se resiste a eso. —Hay mujeres que si y lo sabemos. —Son unas ingenuas, por cierto ¿Ves a la chica rubia de allá? –Marcos volteo a ver la espalda de una chica con vestido color melocotón que pedía unos tragos en la barra. — ¿Esta linda cierto? —Bueno no la veo de frente pero de atrás no está nada mal. — ¿Por qué no vas por ella? —No –Negó con la cabeza Marcos que no tenia cabeza ni para escribirle a Fabiana —Tengo que pensar en cómo le hare para aguantar a Fabiana de nuevo. —Y cuando se casen todo será peor. — ¿En cuánto tiempo crees que nos podamos divorciar? ¿2 años? —Bueno al menos aguanta un poco más, tipo 4 y ya los 24 serás todo un chico multimillonario. —No entiendo porque solo no podemos sacar mejores líneas de ropa y ya, no creo que sea necesario casarme con esta chica. —Tu padre piensa en grande imagina las dos empresas unidas, los negocios que se abrirían, yo lo haría, además Fabiana no está nada mal. —Es un dolor de cabeza, ni si quiera puedo trabajar en paz porque a cada rato me llama, me escribe, no hace otra cosa, y estoy consciente que en parte es porque no hace nada en todo el día mas que ver i********:. — ¿Qué le inventaste la ultima vez para que no te escribiera? —Que no tenía señal. —No puedo creer que se crea esas cosas, ni si quiera ibas a estar en un campo o algo por el estilo. —Ni ella misma se las cree, no sé porque está conmigo dice que la trato como nadie la ha tratado. —Quizá tiene baja autoestima. —Si quizá se enfocara un poco más en ella misma, en ser más independiente, quizá no lo sé seria una chica más interesante como Rose que desde que la vi… —No otra vez con eso, más bien cuéntame cómo va la última colección de ropa que me contaste, me dijiste que tú mismo escogerías las prendas según como le quedara a las modelos. —Sí, tenemos modelos propios pero estamos esperando que nuestro infiltrado en la empresa de los Ferreira nos cuente mas sobre la línea que ellos están comenzando, pero si mi hermano y yo iremos a ver qué tal son los modelos de esta línea “nueva e innovadora” porque básicamente siempre es más de lo mismo. — ¿Puedo ir yo? —Sería una gran idea y bueno yo siendo el jefe de la empresa no hay quien me diga que no. — ¿Fernando no tendrá problemas? — ¿Fernando? ¿El que dejo la empresa tirada hace unos años por estudiar derecho porque según él quería encontrar su propio camino? Ni que se le ocurra decirme algo. — ¿Y crees que nos podamos quedar un poco más de tiempo con las modelos? —No me des ideas –Sonrió pícaramente Marcos. —Al contrario en estos momentos se me ocurren demasiadas ideas, como por ejemplo ir por esa chica. —Te apoyo, yo me quedare tomando un poco mas y me iré –Calem le pico el ojo y fue por la chica que le sonrió apenas lo vio allí Marcos supo que no la pasaría mal aquel día. Más tarde Marcos se dirigió a la empresa, quería ver la línea de ropa lo más pronto posible, era la primera vez que su padre le dejaba en sus manos ese trabajo, la realidad es que las dos líneas pasadas habían sido un fracaso y su padre estaba haciendo lo posible por comercializar la marca en otros países pero la verdad él no sabía nada de ropa, la que sabía era su madre pero ella los había abandonado porque se enamoro de un empresario europeo en un viaje y solo sabía de ella de vez en cuando, su padre había hecho su vida con una nueva mujer que ni Marcos ni Fernando soportaban, era demasiado exquisita en todo y solía quejarse de todo lo que estos dos hacían con la empresa, por su culpa o “al menos Marcos lo veía de esa manera” habían sacado esas dos colecciones anteriores ya que según ella “era de lo mejor que había visto” luego de eso Marcos consiguió más poder en la empresa y con ello le dejo claro a su padre que no quería a esa mujer en sus asuntos, su padre no opuso resistencia ya que estaba bastante cansado de todos los problemas que estaba teniendo para mantener esa empresa a flote y quizá Marcos podía ponerla de nuevo donde estaba, en la cima. No solo con su dirección empresarial si no también casándose con Fabiana. Fernando había llegado hace poco a la ciudad para ejercer su carrera en la empresa, su padre estaba muy orgulloso de él, a diferencia de Marcos que sentía que había dejado a la empresa abandonada en el peor de los momentos, donde su padre no solo estaba siendo abandonado si no también estaba siendo manipulado por una bruja. —Buenos días hermano –Entro Fernando a la oficina, era alto, robusto, con aspecto cuidado y siempre olía a perfume caro. — ¿Puedes dejar de bañarte en perfume? –Marcos tosió exageradamente —Me da alergia. —Me gusta oler bien no como las marcas que usas que el olor no se siente ni de cerca –Fernando se acerco a oler a su hermano poniendo cara de disgusto. —Al menos no necesito echarme el pote entero de perfume, debes gastar mucho en eso. —Bueno para lo que vine, ¿A qué hora se hará la presentación de la nueva línea? — ¿Vendrás? Vaya pensé que dejarías a la empresa tirada de nuevo. —No otra vez con eso Marcos. —La empresa pende de un hilo, dependemos de esta colección si o si ¿Y dices otra vez con eso? —Bueno pero ya estoy aquí Marcos, cualquier cosa que se nos venga encima estaré aquí. —Bueno si esa colección es un fracaso de nuevo sabemos quién nos va a mantener porque sabemos que si esta colección de nuevo fracasa nos vamos a la ruina tu mismo has revisado los contratos que tenemos y las deudas que debemos pagar con esto. —Lo se lo sé –Se puso su cabello n***o hacia atrás de lo frustrado que se empezaba a sentir, sabía que Marcos tenía razón —Mi padre confía en nosotros, no lo defraudaremos. —Bien, Calem nos acompañara –Fernando rio con ironía. — ¿En serio? ¿Fernando? ¿Qué podría aportar Fernando? Solo vendría para ver a las modelos esto es un trabajo serio Marcos, pensé que lo sabías pero cada vez que pienso que has madurado me sales con esto. —Yo he estado a cargo aquí desde que mi padre hace unos meses decidió dejarme al mando y no ha pasado nada, he sabido manejar la empresa como nuestro padre me enseño claro que me lo tomo en serio. —Entonces ¿En serio quieres ver la línea para dar tu opinión? ¿O para ampliar tu repertorio de modelos que han salido contigo? —Puede ser un poco de ambas. —Bueno haz lo que quieras Marcos, solo te diré que espero veamos esa línea con el ojo de un profesional, ya lo que hagas por fuera de la empresa no me importa lo mas mínimo. —Así será. En esos momentos en la clínica Rose despertaba nuevamente del suero que le habían inyectado, un hombre estaba parado frente a ella con una maleta y un traje. —Hola Luna un placer, me llamo Rafael ¿Cómo te sientes? — ¿Quién es usted? —Soy tu abogado, tu padre me dejo a cargo de ti y de todos tus bienes por si algo le llegaba a pasar a tu madre o a tu padre, lastimosamente siendo tu abuela la tutora no pude hacer que disfrutaras parte de tu herencia hasta que cumplieras la mayoría de edad ahora que estas aquí podemos hablar de eso y de los bienes que te corresponden de la familia ferrería. —Yo no soy Luna, Luna murió en un accidente yo soy Rose ¿Qué nadie quiere entenderlo? —Creo que estas muy alterada Luna, la que murió en el accidente fue tu amiga Rose ya que te hicimos los análisis de sangre y efectivamente entre tu prima y tu hay un parentesco. — ¿Qué? Eso es posible –Rose negaba con la cabeza, tenía la cara moreteada por el accidente y el labio le sangraba. —Pienso que aun estas en shock por el accidente y es totalmente normal. — ¿Cómo que tengo parentesco con esta familia? No entiendo nada. —Luego hablaremos mejor. — ¿Dónde está el cuerpo de mi amiga? —El cuerpo de tu amiga no fue encontrado, se dice que cuando el carro exploto pudo haberlo hecho cenizas. —No eso no fue así, yo vi a mi amiga viva ella fue la que me saco del auto –Rafael no entendía si lo que decía Luna era cierto o no, le parecía que quizá las drogas inyectadas en su sangre le estaban haciendo daño. —Te dejare descansar y luego hablaremos mejor Luna, cuídate. —Ya dije que no soy Luna –Susurro — ¿Cómo que tengo parentesco con esta familia? No tiene ningún sentido –En esos momentos Rose se dijo así misma que debía averiguar la verdad, recordó el momento del disparo a su amiga y se dijo que no dejaría aquello de esa manera. —Vengare tu muerte Luna –Rose saco una foto que tenia con Luna de su cartera —Te lo prometo –Rose se echo a llorar, le habían quitado a su mejor amiga, Luna tenía razón, esa familia tenía una especie de maldición que te quitaba todo por lo que eras feliz, pero Rose no se rendiría fácilmente con su mejor amiga Luna. Marcos se encontraba con Calem y Fernando más tarde reunidos en la sala, donde un par de persona más evaluaban la calidad de los diseños, y también estaban los diseñadores, justo como dijo Fernando, Calem solo estaba allí para ver cuál de todas las chicas tenia mejor cuerpo, mejor aspecto y con cual quería salir sin embargo tanto Calem y Marcos estaban seriamente evaluando los diseños de la marca con seriedad, los diseños los estaban decepcionando a ambos, pero a Calem solo le importaba como les quedaba aquella prendas a las hermosas mujeres que desfilaban por la sala. Marcos en esos momentos se levanto y sonrientemente dijo. —Esta colección es una completa basura, no tiene nada nuevo y los colores son muy aburridos, hare algo que mi padre no había hecho antes –Señalo a los diseñadores —Están despedidos. —No puedes despedirnos de esa forma –Dijo una señora mayor levantándose —Soy amiga de tu padre. —Bueno hable con él y el mismo le dirá porque estoy al mando, por eso esta empresa no surge porque dejan los diseños en manos de personas como ustedes y por su culpa la empresa se irá a la ruina –Fernando se levanto e intento calmar a Marcos, Calem en cambio disfrutaba del show con los ojos bien abiertos. —Estoy segura de que llegaremos a un acuerdo, solo necesitamos meter alguna diseñadora de modas con nosotros y así que nadie se quede sin trabajo –Miro a Marcos fijamente, el mismo respiro hondo y se fue. —Necesito tomar aire. Unos días más tarde Rose llego a la mansión, era de color blanco, tenia 3 pisos pero Rose tenia expectativas mayores sobre aquella mansión, la pensaba mas grande, más sofisticada como en películas pero era bastante normal. Lo que si admiro fue el jardín, estaba muy bien cuidado y las flores le daban vida al lugar lastimosamente su bienvenida no fue como la que esperaba y eso que no tenía demasiadas expectativas realmente. Rose se presento en la mansión con Rafael, una señora mayor con bastón apenas vio a Rose se levanto, tenía un labial fuerte y sus típicos lentes oscuros con su ropa fina. — ¿Cómo te atreves a venir a esta casa? –Le pregunto con voz rencorosa la señora que acercaba precipitadamente a Rose — ¡Largarte de aquí! ¿Qué vienes a hacer en esta casa? –Los gritos de la señora hicieron que los que vivían en aquella casa bajaran a ver qué estaba pasando, entre ellos estaba su tío Marcelo, su prima Fabiana, su primo Fabián y algunas personas de servicio. —Esta es mi casa tanto como la de ustedes y yo tengo derecho de estar aquí –Dijo firmemente, en esos momentos no se arrepintió de no haber insistido en decir la verdad, se encargaría de hacerlos pagar uno por uno —Así como tengo derecho a hacerme cargo de la empresa de mi padre. — ¿Ah eso vienes no? El interés te carcome, pero deberías recordar quien mato  a tu padre en primer lugar –Rose negó con la cabeza, como la abuela de Luna podía decir esas cosas tan hirientes. —Estoy segura de que mi padre jamás pensaría eso de mi –En esos momentos Rose recordó lo que le dijo la voz a Luna unos instantes antes de disparo “Así como murió ella, también murieron tus padres Luna, que desperdicio pudiste haberte ido a otro lugar y hacer tu vida en otra parte pero viniste a reclamar tu herencia, pésima idea” quizá el accidente de Luna con sus padres al igual que aquel no había sido simple casualidad —Y en parte debería empezar a saberse la verdad. — ¿De qué verdad hablas? –Dijo obstinada la señora. —De que yo soy la heredara de todo esto y vengo a reclamar lo que es mío. — ¿Y tú por qué estás aquí? –Le pregunto a Rafael —El perrito bandolero de mi hijo el que lo llevo por el camino y por eso el también termino muerto, siempre fuiste un muerto de hambre y aunque te vistas con traje eso no cambiara. —Disculpa señora Catalina pero vengo a defender los derechos de la señorita Luna, así que si me disculpa voy a mostrarle su habitación a menos que quiera que empezamos acciones legales contra ustedes porque estamos hablando de Luna la hija de Jon Ferreira y la que posee el 50% de todas las acciones de la empresa. —Eres un lame botas Rafael siempre me diste asco. —Le pido que le hable a Rafal como se debe, como respeto. — ¿Con el mismo respeto que tienes tu al entrar así en esta casa? ¿Quién te dejo pasar? –Mileidy la chica de servicio peinada con trenzas bajaba la cabeza. —Yo… -Tartamudeaba. —Tu –Dijo con odio. —Aunque otra persona que no fuera la señorita Mileidy me hubiera abierto, hubiera sido lo mismo ya que como dijo el señor Rafael, tengo tanto o más derechos que muchos de lo que están aquí. Así con permiso, Rafael me mostrara mi habitación. —No es posible –Catalina se sentó en el mueble y sentía una presión encima, al lado Fabiana se preocupaba. — ¿Estás bien abuela? –Fabiana le echo aire con un papel. —Es una grosera, necesito aire. —Tranquila abuela nos encargaremos de que esa tipa se baje de la nube donde esta, ella no puede llegar como si nada a querer hacerse cargo de todo. —Lo peor es que si puede. — ¿Qué haces ahí parada? –Le reclamo Fabiana a Mileidy —Trae algo para mi abuela, no seas una inútil. —Si ya le traigo algo –Corrió Mileidy a la cocina y el hermano de Fabiana fue tras de ella, Fabián. Al llegar a la cocina Mileidy corrió en buscar las pastillas de la tensión de la señora Catalina y algo de jugo al voltear se choco con el joven Fabián derramando todo el jugo y la jarra encima del chico. —Disculpe joven Fabián –El estrés de Mileidy aumento pero para Fabián había resultado hasta gracioso. —No te preocupes Mileidy. —Si la señorita Fabiana ve todo este desastre seguro me despide –Dijo Mileidy tomando un trapeador para limpiar. —Tranquila yo me encargo de limpiar este desastre, fue mi culpa por asustarte así. — ¿Cómo cree usted que va a trapear? —Vamos Mileidy ni que fuera un Dios o algo por el estilo que nunca puede tomar un trapeador. —Solo no le diga a la señora Catalina ni a la señorita Fabiana por favor. —Está bien –Acepto el joven Fabián, que era rubio como su hermano, de tonalidad pálida y con cabellos rizados. Mileidy fue con un vaso de agua y con la pastilla en mano para la señora Catalina, mientras Fabián que realmente no sabía utilizar un trapeador, limpiaba la cocina. Marcelo en cambio (el tío de Luna) subía las escaleras en esos momentos a la habitación de Luna. —Disculpa Rafael ¿Podemos hablar? –Luna supo de inmediato que su tío no era de fiar. —Claro, Luna espérame aquí, ya regreso –Rose asintió y Rafael entro a la oficina de Marcelo. —Con que envenenando a la chiquilla. —Para nada no estoy envenenando a nadie. — ¿Ah no? ¿Qué es eso de traer a Luna a vivir aquí? —Ella ya venía en camino a vivir aquí, salió del internado con esos planes –Marcelo sonrió. —Ella no es bienvenida en esta casa, su propia abuela Catalina lo dice ¿Qué se supone que haces? —Le vengo a devolver lo que se le fue quitado por años. —John esta muerto no necesitas hacerte cargo de una huérfana. —Está muerto pero si su hija está viva hare todo por ayudarla, te guste o no. Rafael salió del cuarto y entro de nuevo a la habitación de Luna. — ¿Qué quería? —Nada importante si quieres nos reunimos mañana para hablar mejor aquí las paredes tienen oídos. —Claro, te acompaño a la entrada –Rose y Rafael bajaron las escaleras. —Al fin apareciste penguis –Decía Fabiana, quien su novio la había venido a visitar de sorpresa con un ramo de flores — ¿Dónde estuviste todo este tiempo? ¿Me extrañaste? –Rose y Rafael terminaron de bajar las escaleras y las miradas de Rose y Marcos se cruzaron, Rose sintió que sería su final. —Ah Marcos se me olvidaba decirte que llego visita esta mañana a la mansión, te presento a Luna, mi prima.
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