—Creo que no me tienes que dar explicaciones a mí –Dijo molesta Luna que se levantaba y tomaba sus cosas con brusquedad.
—No, Luna –Desiret detuvo a Marcos de seguirla.
—Aun estas mal, no puedes ir detrás de ella –Lo volvió a recostar, Marcos no entendía que pasaba.
— ¿Qué haces así? –Dijo completamente confundido.
—Mientras lavaba los paños, se me mojo el vestido así que tuve que quitármelo.
—Pero no puedes salir así ¿Qué tal su Henry te ve? ¿Qué crees que pensaría? –Marcos sintió una punzada en su cabeza, haciendo que se tocara la cabeza con dolor.
—Lo siento mucho, no volverá a pasar, solo pensé que no quería mojarme, es todo.
—No, discúlpame a mi Desiret, tú eres de las pocas personas que me ha estado ayudando, estoy algo alterado, es todo, necesito volver a descansar.
—Tranquila, entiendo perfectamente el problema que te cause con tu novia. Cualquier cosa yo podría hablar con ella luego.
—No, tranquila, luego le explicare todo, no tengo mente para esto ahora.
—Entiendo, descansa.
Desiret lo dejo en su habitación, Marcos dormitaba, realmente paso de sentirse vivo a sentir todo lo contrario. Pensaba en que lo que había hecho Desiret no había sido muy normal que digamos, y pensar que podría volver a hacer algo así y con su padre cerca lo estresaba. Mientras, Luna debería estar pensando lo peor de él.
Y no era para menos, Rose se iba de allí repitiendo cada escena en su cabeza, tomo un taxi de vuelta a la empresa y se sentía como una completa estúpida ¿Cómo pudo si quiera poder confiar un poco de Marcos? Era claro que era un completo depravado, ¿Con su propia madrastra? ¿La pareja de su padre? Era claro que Marcos no tenía ni la menor pizca de vergüenza.
Rose entro a la oficina con el corazón acelerado, el detective Martin estaba allí y la vio en un estado en el que Rose hubiera preferido que no la hubiera visto, cualquiera diría que Luna había visto un cuerpo.
— ¿Paso algo? ¿Le dio mucha sorpresa verme aquí?
—No, para nada, es solo que vi algo que me impresiono y estoy algo en shock por eso –Luna se sentó en su escritorio, no creyó poder concentrarse en nada.
—Bueno señorita Luna, hemos encontrado algunas pistas importantes en la investigación. Una de ella es que la carta que dejo el señor Rafael no tiene su letra así que fácilmente podría estar secuestrado como usted lo dijo desde un principio, lo otro si esto fuese así el que lo s*******o quería inculparla de el presunto robo de la colección y digo presunto porque tengo entendido que no hay suficientes pruebas para hace una acusación de tal magnitud.
—No, y tampoco queremos empezar una guerra mediática sin fin.
—Sigo insistiendo que quizá podría haber una manera de demostrarlo.
—No, eso solo le haría daño a los trabajadores de la empresa afectada.
—No necesariamente, podría poner una demanda por una multa –Rose no estaba demasiado pendiente de eso luego de todo lo que estaba pasando con Marcos, se debatía entre lo que sentía y lo que debería hacer por su empresa que se había visto afectada, ni ella misma entendía que quería hacer.
—La verdad no se que debería hacer, pero ahora lo más importante es sin duda conseguir a Rafael, ni yo ni mi familia queremos preocuparnos de otra cosa.
—Entiendo, ¿Sabe alguien que quisiera hacerle daño a Rafael aparte de su propio tío?
—La verdad no, es el único sospechoso para mí.
—Fíjese que usted no conocía también a Rafael como debía.
— ¿A qué se refiere?
—Rafael estaba implicado en algunas estafas.
— ¿Qué? –Luna negó con la cabeza —Eso no puede ser.
—Se que como se debe sentir en estos momentos señorita Luna, pero encontramos en la casa de Rafael un dinero un tanto extraño y cuando investigamos a profundidad encontramos algunos papeles ilícitos por ejemplo –Martin sacaba algunos documentos —Este documento es la venta de un carro a nombre de una persona que está muerta, está firmado por Rafael.
— ¿Ya verificaron si la firma es de Rafael?
—La es. De las pocas cosas que son verídicas.
—Me niego a creer eso de Rafael.
—Bueno, cuando lo encontremos es claro que tendrá algunos problemas graves, así que esperemos que aparezca.
— ¿Encontraron a la persona que mando a pedir ese documento?
—No, pero seguramente lo haremos.
Marcelo se hallaba en esos momentos con esa persona, una mujer a la que Marcelo le había hecho un favor hace años.
— ¿Ya sabes lo que debes decir no?
—Sí, me has hecho repetirlo como 5 veces –La mujer tenía el cabello rubia que tenía un aspecto grasoso y cargaba unas ojeras por tanto trabajar últimamente que apenas podía pensar en otra cosa — ¿Seguro que no iré a prisión? –La mujer prendió un cigarro, no confiaba en Marcelo pero si ella caía en la cárcel, ella lo delataría sin dudarlo.
—No, el tipo ni si quiera está vivo para decir la versión contraria de los hechos –La mujer lo miro, Marcelo era más peligroso de lo que creía, pero la paga no le vendría nada mal y menos cuando nadie la contrataba por ser una ex convicta. De alguna manera el dinero la ayudaría en aquellos momentos. La mujer lo miraba sin expresión alguna y Marcelo simplemente se marcho sin decir una palabra más.
—Debo hablar de otra cosa importante antes de irme, no sé si sea relevante pero encontramos un video de Rafael mencionando que usted tenía una hermana ¿Sabe algo al respecto? –Luna torció el seño.
—Para nada, soy hija única, no es posible –Para Martin la investigación solo se ponía más extraña, Martin le estaba entregando un pendrive a Luna en esos momentos.
—Ponlo en la computadora, Rafael dejo un video grabado de hace algunos años.
Rose coloco de inmediato el pendrive para ver el video del que hablaba Martin. En se mostraba un Rafael más joven e inexperto grabando un video.
—Buenas, mi nombre es Rafael y soy el mejor amigo de John Ferreira, grabo este video porque soy de las pocas personas o la única en todo caso, en saber un gran secreto que oculta John y este video al menos si la persona correcta lo encuentra (Que espero al menos y sea la policía) sepa la verdad, para mí personalmente el accidente de John nunca me pareció realmente un accidente, sin importar lo que digan o las pruebas que para mi fueron falsificas, la familia de John es la principal sospechosa de su muerte y no sería precipitado de mi parte decir que su propio hermano Marcelo es el causante de todo, quizá me maten por decir la verdad así que por eso dejo este video porque si muero, al menos alguien debe saber que John no tuvo solamente una hija, tuvo dos. Una de ella fue dejada en la puerta de la directora del internado “Crystal Marys” a penas nació, muchos se preguntaran ¿A qué se debe todo esto? John tenía miedo, su madre lo obligaba a separarse de la mujer que amaba, por eso dejo a aquella niña con esa mujer mientras resolvía los problemas que había en su casa, ya le había llegado varios mensaje donde los amenazaban de muerte, tanto a él como a Alysa. Por eso ellos creyeron que al menos era lo mejor y en el momento en que fueron por ella, terminaron muertos. No creo que fuera una casualidad –Rafael se limpiaba las lágrimas —Mataron a mi mejor amigo y eso nunca me lo voy a perdonar, no me voy a perdonar que pasara esto en mis narices y no hice nada –Rafael empezó a llorar con fuerza. El video no duro mucho más.
Rose no sabía que pensar, era claro que ella era la hermana de Luna y solo empezó a llorar casi de la nada, con tanta fuerza como lo había hecho Rafael. Martin allí entendió del verdadero desastre que podría haber causado ese secreto.
—Pensé que ya lo sabías, no quise que supieras algo si de fuerte así de la nada. Mejor será que me vaya –Rose asintió.
—Será mejor que hablemos en otro momentos –Dijo Luna no parando de llorar, al poco rato entro una Hanna desanimada, pero al ver a Luna en esas condiciones se dio cuenta de que alguien estaba mucho peor que ella. Vio extrañamente al señor oficial que se veía como avergonzado y entro a la oficina.
— ¿Qué te hizo o qué? Se veía que tenía carácter pero para maltratarte así.
—No fue él, el que me hizo sentir así –Hanna se acerco a ella y dejo que Luna llorara en sus brazos.
—Me acaba de contar que tengo una hermana perdida.
— ¿Qué? –Hanna la aparto un momento para verle la cara, no parecía mentir.
—Al parecer mi padre dejo a mi hermana con una completa desconocida para protegerla y cuando al fin fue por ella, murió.
—Eso suena horrible, pero debes encontrarla –Luna negó con la cabeza.
—Al igual que mis padres, ella está muerta.
Martin no dejaba de darle vueltas al asunto, la investigación vaya que se estaba desviando más de la cuenta, pero si era eso cierto la hermana perdida de Luna debería estar por alguna parte. Un plan algo alocado para querer proteger a su pequeña.
Fabiana en esos momentos entraba a la habitación de Luna buscando de nuevo cualquier cosa que pudiera descubrir algo personal de Luna. Pero a pesar de revisar todos los cajones, solo encontró lo mismo que encontraría en cualquier otro lugar, Fabiana se quedo mirando las joyas de Luna un instante, mirando el collar rosa que había visto en su visita a River City. El collar que la misma vendedora le había confirmado había sido para otra mujer. Fabiana tomo el collar y se quedo esperando a Luna en su recamara. De nuevo haría otro de sus acostumbrados dramas, pero ese día Luna no estaba dispuesta a negarlo todo de nuevo.
Luna llegaba a la mansión con el cerebro a mil, pensando en cómo afrontaría este tema con su familia. Pero al llegar a su dormitorio una Fabiana la miraba calmadamente.
—Lindo collar -Fabiana movía en círculos su collar entre sus dedos.
— ¿Qué haces aquí Fabiana? Bueno realmente no sé ni por qué pregunto, se perfectamente que haces aquí.
— ¿En serio?
—Es algo acerca de Marcos.
—Sí, pero no es lo que tú crees.
— ¿Entonces qué?
—Quiero saber si Marcos fue el que te regalo este collar.
—Sí, fue el. Me lo regalo el día que nos conocimos, nos conocimos en una tienda de vestidos, yo estaba comprando mi vestido de graduación y el entro a la tienda y fue amor a primera vista.
—Mentira –Fabiana negaba con la cabeza, seguro era uno de los inventos de Luna solo para fastidiarla.
— ¿Si no me crees para que preguntas entonces? Es la verdad y puedes preguntarle a él. Ahora déjame dormir, algunas personas si trabajamos –Fabiana se levanto furiosa.
— ¿Te crees muy graciosa?
— ¿De nuevo están peleando? –Pregunto Catalina.
—Ella de nuevo comenzó abuela, ¿Ves este collar? Ella misma acaba de decir que se lo compro Marcos, siempre tuve razón.
—Es verdad, me lo compro en River City cuando no sabía que estaba comprometido y menos con quien porque siempre te negó.
—Eso es mentira, yo conozco a Marcos.
—Entonces resulta que alguien tiene más secretos de lo que pensaba –Dijo Catalina.
—No tanto como los tenía mi padres.
— ¿De qué hablas? ¿Cómo que tu padre? Cuidado con lo que dices Luna.
—Cierto que a ustedes tampoco les dijo de mi hermana.
— ¿Hermana? ¿De qué está hablando abuela? –Catalina sintió como el piso se le vino abajo.