—¿Gael? ¿Estás bien? —La voz de Lidia llegó suave hasta los oídos de Gael, quien alzó la mirada y se encontró con la causa de su insomnio vistiendo muy similar a sus recuerdos, con el cabello revuelto casi de la misma forma. No fue capaz de decir nada. Lidia es bastante curiosa, tiende a ser indecisa cuando otros pueden decidir, y volverse decidida cuando nadie más hará nada al respecto. Este caso es como lo último descrito, camina hasta el chico y se sienta a su lado, finge acomodarle un poco el cuello de la camisa, pero realmente solo está buscando una forma en la que aproximarse más. —¿Estás molesto conmigo? —A Gael le pareció que esa pregunta sonaba mejor en su propia boca que en la de Lidia. —No—Respondió muy conciso y seco. Dejó muy claro que estaba completamente molesto. No parec

