Lidia se despierta con la visión un tanto borrosa de un adonis con gotas resbalándole desde el pelo por el cuello y pecho. No logra decidir si se ha vuelto a dormir o está despierta. —No pensé que había tardado tanto— Habló Gael refiriéndose a lo fácil que cayó dormida Lidia. Ella lo mira tratando de transmitirle sus pensamientos, no sabe cómo exactamente decirle que se ha presentado en su puerta porque quiere tener el agrado de follar con él. Está hermosa, bien vestida y recostada en su cama, aun así, en su mente parece que formular la pregunta es ridículo y completamente fuera de lugar. Supone que debería demostrar su deseo con acciones, abalanzarse sobre él y comerle la boca o algo parecido. No es realmente que sea tímida o tema de la reacción que él pueda llegar a tener. Ha qu

