El sonido de la puerta del auto al cerrarse resonó en el silencio de la noche. Greta inhaló profundamente, tratando de calmarse mientras el vehículo n***o se alejaba de su casa. A su lado, Vicenzo se mantenía impasible, su mirada fija en la carretera. El ambiente estaba cargado de una tensión palpable, un hilo de anticipación que vibraba en el aire. La oscuridad de la noche parecía envolverlos, y con cada kilómetro que recorrían, Greta sentía que se adentraban más en un mundo que la asustaba. Al llegar a su destino, un imponente edificio de mármol y cristal, Greta sintió que su corazón se aceleraba. Era un lugar que emanaba poder y riqueza, pero en su interior había algo inquietante. Era un reflejo del mundo de Vicenzo, un mundo en el que la luz y la oscuridad bailaban en una peligrosa ar

