Vicenzo bajó la mirada, recorriendo el rostro de Greta con sus ojos oscuros, detenidos en sus labios. Ella vio la chispa en su mirada, ese deseo que había intentado ocultar desde la boda. La confusión la invadió. ¿La iba a besar? ¿O simplemente estaba jugando con ella? Podía sentir el calor que irradiaba su cuerpo, el aroma intensamente varonil que desprendía, envolviéndola por completo. Estaba atrapada entre su fuerza y la fría pared de piedra, sin escapatoria posible. Vicenzo se inclinó aún más hacia ella, su mirada oscura y penetrante se clavó en la suya. Greta sentía que le faltaba el aire, que su voluntad estaba siendo arrebatada por la poderosa presencia masculina que la rodeaba. Era como si pudiera leer sus pensamientos más íntimos, descubrir todos sus secretos más profundos. —

