Greta sonrió juguetona y hundió a Vicenzo en el lago. El agua fría del lago los envolvía mientras Vicenzo emergía otra vez a la superficie, jadeando por el impacto repentino. Greta soltó una risa ahogada al ver la expresión seria y algo incrédula de Vicenzo, su cabello mojado pegado al rostro y su camisa empapada. Parecía un gato sacado de una tormenta, lo que la hizo reír aún más. —¿De qué te ríes? —gruñó Vicenzo, con una mezcla de molestia y diversión. —De ti. Pareces un pez fuera del agua —respondió ella entre risas, chapoteando mientras intentaba moverse hacia la orilla. Vicenzo arqueó una ceja, sus labios se torcieron en una media sonrisa. Sin previo aviso, extendió un brazo y la jaló hacia él, hundiéndola a ella en el agua. Greta gritó sorprendida, pero pronto ambos estaban riendo

