Mónica y Roberto bailaron abrazados hasta que la melodía terminó, en ese momento Roberto cumplió su palabra, soltó su cintura, hizo una pequeña reverencia; tomó los documentos de la mesa y se fue, no sin antes dejar unos billetes sobre la mesa para pagar la cuenta y aún más. Mónica no lo podía creer, si no hubiera sido porque estaba rodeada de gente se habría puesto a saltar de felicidad, corrió a la mesa a tomar su copia del documento e inmediatamente se acercó a sus amigos – ¡Soy libre! - exclamó llena de alegría. - ¡Mony cuéntanos todo! – exclamó Carolina entusiasmada al ver la cara de felicidad de su amiga - ¿Cómo es que se dio por vencido tan pronto? – preguntó. - Pues porqué no es más que un cobarde – afirmó Fernando – Se muere de miedo al pensar que puede perder su

