Jonathan bajó del taxi frente al chalet, cruzó la calle y respiró profundo antes de tocar el timbre, las manos le temblaban de nervios, de amor, de ansiedad; tenia un encuentro salvaje de emociones en su interior. Allí detrás de esa puerta se encontraba el amor de su vida y después de hablar con ella, corría el riesgo de perderla. Tocó el timbre por segunda vez, parecía que no había nadie en casa, aunque las luces estaban encendidas, de repente la puerta se abrió y un pequeño hombre con anteojos y poco pelo salió a su encuentro. - Buenas noches señor, ¿Qué desea? – preguntó un empleado - Buenas noches, estoy buscando a la señorita Mónica Navarro ¿Puedo hablar con ella? Dígale que la busca Jonathan Smith. El hombre lo miró extrañado con la pregunta y contestó con énfasis.

