La decisión de Marcus. —¿Cómo que no la has visto más? —preguntó Rodrigo, impresionado, mientras cerraba la puerta de la oficina. Marcus, visiblemente molesto consigo mismo, caminaba de un lado a otro, con las manos en la cabeza. —Ella me ayudó a llegar a mi habitación aquel día que tomamos… Bueno, mejor dicho, que yo tomé, porque a ti te golpean en casa —respondió Marcus con un tono sarcástico, intentando desviar su frustración hacia su amigo. Rodrigo, siempre paciente, lo miró con curiosidad. Sabía que Marcus estaba evitándolo, pero también entendía que, si seguía insistiendo, obtendría respuestas. —No entiendo. ¿Qué pasó? ¿Le dijiste algo inapropiado? —preguntó, cruzándose de brazos. Marcus se detuvo en seco y suspiró. —Casi le declaro mi amor —admitió, derrotado, mientras se dej

