Disparo

1467 Palabras

El silencio se apoderó de todos. Ayer mismo, la esperanza los sostenía, pero ahora la policía hablaba de muerte. Fabrizio se quedó inmóvil, sintiendo cómo el frío le recorría los huesos. No podía aceptar lo que estaba oyendo. El desgarrador grito de Mirella lo sacudió de su trance. Al volverse hacia ella, vio cómo sus piernas cedían y caía al suelo, rota por el llanto. —¡Dennise! ¡Mi hija! —gritaba entre sollozos. La joven sufría otro ataque de nervios. La enfermera a su lado trató de intervenir con dificultad. Finalmente, le administraron un sedante que la durmió. El silencio continuó. Nadie se atrevía a hablar o preguntar. El ambiente estaba impregnado de miedo y desesperación. La señora Delicia rompió el silencio con voz temblorosa: —¿Así que no encontraron nada dentro del coche,

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