Sweet Nightmares (parte 7)

1358 Palabras
Más que una prohibición, se considera un pecado salir de Coldrick por más de veinticuatro horas, y ese castigo es puesto por una fuerza turbia. Coldrick es un pueblo pequeño, lamentablemente las lluvias contínuas dañaron mis cocechas de limón, no encuentro otro trabajo. Un primo lejano se contactó conmigo por medio de la correspondencia, durante los días donde comenzaba a escasear la comida, él me ofreció trabajo en México, entonces monté mi yegua y dejé el viaje a la suerte. Tengo una esposa a la que amo y una niña pequeña que es mi adoración, sería el peor hombre del mundo si no buscaba la manera de encontrar aunque sea una mínima fuente de ingresos. Conozco perfectamente que incumplir las normas de Coldrick no son nada tentador, así que dejo mi partida a mi suerte. Si encuentran este diario, probablemente estaré muerto por romper las reglas. Escribo esto mientras descanso, recostado bajo la sombra de un árbol. Tengo mucho sueño, frío, sed, y mi estómago produce ruidos horribles por los días que llevo sin comer. Sé que moriré, no sé si me matará primero el hambre, la hipotermia o la maldición de Coldrick. Mi esperanza de regresar a casa con dinero y comida se hace cada vez más lejana. * Todo mi cuerpo tiembla por el ajetreo de estar casi todo el día sobre mi yegua, mis escritos son puros disparates y los mareos son incesantes. Cada vez estoy más cerca de la frontera con México, y a la vez a punto de abrir la puerta que la muerte toca sin cesar. Las lloviznas son cada vez más leves, pero no imparables. Daría mi alma por ir a una última parranda, por un abrazo de mi hija, por una botella de licor que caliente mi garganta... * ¡He cruzado la frontera! Faltan solo dos días para llegar a donde mi primo. * Hace días que no escribía, llevo cinco días trabajando en la construcción de una casa. Al fin es fin de semana, unos compañeros de trabajo me invitaron a beber unas "chelas" así llaman aquí a las cervezas. * Estoy encerrado en el baño de la tasca, no puedo ni saber si estoy escribiendo bien. Una mujer se ha acercado al grupo, es alta, curvilínea y su cabello es naranja. Desde que llegó, ha insistido en que quiere una aventura conmigo, estoy cansado de decirle amablemente que tengo pareja y que no me apetece pasar la noche con ella... ... Lili, creo que así se llama, no lo sé. Creo que me han echado algún alucinógeno en la bebida. Esa mujer me ha llevado a una especie de habitación y se desnudó frente a mí, son vagas las memorias de sus palabras, dijo que mi alma le pertenecía por rebelde, algo así... no recuerdo haberme acostado con ella, tampoco haber salido de la tasca. No sé cómo llegué a la calle. Ella dijo que la arrastraría conmigo. * Releo mis apuntes de ayer, ahora que estoy totalmente cuerdo, no recuerdo absolutamente nada de lo ocurrido anoche ¡ni siquiera tengo memorias de esa mujer! No sé cómo estoy vivo, no sé si le fui infiel a mi esposa con esa espejismo desconocido, en este punto hay muchas cosas que no sé. Mañana regresaré a casa. *Actualidad* Dianne —¿Qué más dice?— le pregunto a Harry cuando no lee más nada. —Ahora viene lo que traducí, no... no está escrito por ese hombre, es como si alguien más hubiese intentado continuarlo, o más bien explicar su disparatada bitácora. —¿Pero qué tiene que ver?— cuestiono, desesperada al ver que Danielle sigue atada a una silla. Harry comienza a leer su traducción. *Maldito por una súcubo* Una flor inocente y un retoño destinado a marchitarse por un mal esperarán en casa al tallo que se alejó para buscar agua y sol. La maldición que arrastra el tallo caerá sobre su retoño, el retoño cortará la raíz de sus creadores con el castigo de Coldrick. Lilith, la súcubo del infierno, la primera mujer de Adán, la ayudará a envenenar la hierba. El fuego quemará el jardín, pero las cenizas quedarán intactas a la espera de nuevos habitantes, la maldición esperará por quien se atreva a pisar sus ruinas. Lilith los recibirá. Por ir de fiesta, ese hombre adelantó su destino fatal. La próxima persona animada y liberal sufrirá lo mismo, será poseída por la súcubo de cabello naranja. Poseída quedará, y a todos al infierno arrastrará, ese será el castigo por el jardín prohibido pisar. *Actualidad* Dianne. Dándole vueltas a la narración, todos nos giramos a ver a Danielle. —¡¡¡NOS VAMOS A MORIR!!! —vocifera Kaller. —¿Qué hacemos? —le pregunto a Harry con una nota cargada de desespero y un alto atisbo de temor. —¿Recuerdas lo que nos dijo Calíope? Lilith que cansará de poseer un mismo cuerpo e irá por cualquiera de nosotros— dice Margo, a lo que Harry le da la razón al asentir. —¿No me digas que...?— Abigail me interrumpe con un grito. —¡Hay que hacer el exsorcismo!— vocifera cuando Danielle la mira fijamente. Me llevo ambas manos a mi cabeza, mi paciencia se agota y comienzo a sentir miedo. Pienso en mi hermana, en Derek, en Abigail que tiene un hijo esperándola en casa, en que Harry es el único con el suficiente conocimiento para sacarnos de esto... —¡Se le están quebrando las manos! —exclama mi hermana. Escucho cómo las muñecas de Danielle crugen bajo las cuerdas que las mantienen juntas entre sí. —¡Traigan agua bendita! —ordena Harry al aire y Abi sale corriendo a buscarla. Kaller está encogido en una esquina de la habitación, aterrado hasta los pelos del cu... —¡Dianne, vendale los ojos, es peligroso que conecte la mirada directamente con alguno de nosotros! Atajo un trapo en el aire, Harry busca una página en su biblia con desespero y me planto frente a Danielle, quien me dedica la sonrisa más tétrica que me visto en mi mente. Pronuncia cosas en un idioma extraño, lo que me deja petrificada en mi sitio. Se ha quitado el amarre de las manos y mueve la cabeza de arriba a abajo con frenesí. —¿Cómo puedes soportarlo! —me pregunta de repente con la voz que le conozco, de pronto ya no parece estar poseída por una supuesta fuerza malígna. —¿Qué? —inquiero. —Que tu marido te sea infiel con su secretaria, eres tan amargada. Estás sola, todos aquí han hecho una vida, excepto tú. Eres tan aburrida que Derek le echó mano a su secretaria ¡esa mujer que es como ocho años mayor que tú! Yo me suicidaría. Lapiz labial en el cuello de sus camisas, llamadas laborales a altas horas de la noche, sobretiempos en la oficina mmmm... Retrocedo. Eso es algo que no sabe nadie, el pecho se me oprime y no sé qué sentir. —¡¿Cómo sabes tú eso?! Ella suelta una risa y me muestra sus dientes amarillentos. —¡Dianne, no la escuches! ¡No caigas en su juego! ¡No es Danielle! —oigo la voz de Harry detrás de mí, pero siento mi anatomía desconectada de la situación —¡Ponle la venda! Danielle se levanta, la veo acercarse a mí y no soy capaz de moverme. La sensación de suelo desaparece, los gritos de Harry son cada vez más fuertes, Danielle me sonríe con sus manos bajo mis axilas, estamos levitando. Paso saliva, mis ojos están abiertos al límite, mis cuerdas vocales se han desconectado porque no puedo gritar. El rostro de Danielle está más cerca del mío. Harry dice mi nombre. Danielle nos eleva más y más. Margo grita al llegar a la habitación. Danielle aprieta mi cuerpo al suyo. Abi corre de un lado a otro sin saber que hacer. Danielle me sonríe de manera retorcida. Kaller llora. Los ojos de Danielle permanecen blancos. Harry habla en un idioma extraño. Danielle me besa. Y yo caigo al suelo.
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