La lluvia había dejado un brillo húmedo en las calles, reflejando las luces de neón como un espejo roto. Ismeiry caminaba sola, el eco de su despedida a Alejandro resonando en su mente. “No puedo seguir siendo tu veneno.” Las palabras habían sido un acto de valentía, un intento de liberarse del ciclo de obsesión que la había consumido. Pero mientras sus botas golpeaban el pavimento, el vacío en su pecho crecía, un hambre que no podía saciar con promesas de redención. Había dejado a Alejandro en su puerta, pero una parte de ella aún ardía por él, por la intensidad que solo él despertaba. Su teléfono vibró en el bolsillo de su chaqueta de cuero. Era un mensaje de Stefany: “Necesito verte. En el Nocturne. Por favor.” Ismeiry frunció el ceño, sorprendida. Stefany había sido clara en su últ

