CAPÍTULO 4.- SABOTAJE

1486 Palabras
Capítulo 4 Sabotaje Narra Erick Voy camino a la empresa, siempre me ha gustado estar a tiempo, no me gusta llegar tarde a ningún lado ni mucho menos hacer esperar a nadie. Cuando dejo el automóvil en el estacionamiento recibo una llamada de mi secretaria, ella me informa que el jefe del departamento de informática me está esperando «¿Qué habrá pasado ahora?» Subo por el ascensor privado, el cual me lleva directo a mi oficina, al estar en ella dejo el portafolios y tomo asiento en mi silla. Le marco a mi secretaria para que lo haga pasar. Dan un toque en la puerta y doy la orden para que entre. —Buen día señor Carter. —saluda amable— Humm… tenemos un inconveniente, pero ya está solucionado, solo quería informarle sobre la situación. —Toma asiento. —señalo la silla— Te escucho y como siempre directo al grano. —Ayer antes de retirarme revisé los sistemas y me di cuenta de que algo no estaba bien. —dice nervioso— En la revisión pude encontrar una serie de archivos dañados, afortunadamente pude evitar el daño total de estos y recuperar toda la información. —¿Cómo es que sabotearon el sistema de la empresa? —espeto molesto— ¡Para eso les pago, para que no hagan bien su trabajo! no me hagas pensar que estoy derrochando mi dinero en un personal que no da la talla. —Señor Carter, no es culpa de nosotros. —afirma el técnico en sistemas— Eso fue un sabotaje. —No quiero excusas, esto es culpa de todo el departamento. —espeta molesto— ¿Ahora me vas a salir como Maduro? toda mierda es un sabotaje. —Señor ya solucionamos el inconveniente. —corrobora la información— No se perdieron datos y todo está bajo control. —Mejor desaparece de mi vista. —espeto con rabia— Y más les vale que no se haya filtrado ningún tipo de información. Puedes retirarte. Después de que el hombre sale de mi oficina camino hacia el minibar que tengo en mi oficina y sirvo un whisky, no se como carajos voy hacer para seguir con todo esto. Para más colmo mi hermano aún no tiene la suficiente madurez para apoyarme en los negocios familiares. Estoy absorto en mis pensamientos cuando escucho sonar el teléfono interno. —Señor Carter, los socios ya están en la sala de juntas. —informa mi secretaria— Solo esperan por usted. —En un momento voy. —afirmo— Avisa a los socios y espero no haya ningún inconveniente. Termino mi trago y me levanto abotonando el botón de mi saco. Voy camino a la sala de juntas en donde ya todos los accionistas están esperando. Al entrar al lugar el primero en hablar es el socio de papá, es uno de los más antiguos (Adriano D'Angelo) —Caramba, por fin el gran Erick Carter hace acto de presencia. —comenta— Tienes 5 minutos de retraso, no estamos para perder el tiempo. Cada minuto vale miles de dólares. —Vamos directo al grano. —oredeno— El que no está para perder tiempo soy yo. Alejandra mi secretaria comienza a hacer la presentación del proyecto, el dominio que tiene del tema es excelente, doy gracias al cielo por haber contratado una excelente asistente, lo único malo es que no tiene dominio de los idiomas que más necesito cuando me toca viajar al extranjero a hacer negocios «necesito conseguir una asistente que trabaje de la mano con ella pero que tenga dominio de varios idiomas» Al finalizar con la presentación todos quedaron sorprendidos por la presentación del nuevo proyecto, queremos llevar al mercado un nuevo modelo celular que va a revolucionar al mundo por completo. —Carter que tan seguro estás de que esto llegue a funcionar. —comenta con sarcasmo— No estoy totalmente convencido. —Adriano para eso se hizo un exhaustivo estudio de mercado. —me recuesto en el asiento— Sabes que soy el mejor en este campo, y por eso mi empresa es la número 1 en todo el mundo. Terminada la reunión cada quien toma su camino, al llegar a mi oficina le marco por el interno a mi secretaria para que venga a mi oficina y poder darle una serie de indicaciones. Tocan la puerta y doy la autorización para que pase. —Con permiso señor. —Camina hacia el escritorio. —Toma asiento Alejandra. —reviso unos documentos— Necesito que el departamento de recursos humanos abra convocatoria para solicitar personal en algunas áreas, si son pasantes es mucho mejor. Así cumplen con el periodo de prueba y personalmente me encargaré de escoger a los mejores. También le informo que dentro de esos aspirantes voy a seleccionar a una para que trabaje de la mano con ella, será su respaldo para trabajar con los socios del extranjero. Terminadas las indicaciones ella se retira y yo me quedo revisando otros documentos «Necesito una asistente que haya estudiado lenguas extranjeras, dentro de poco tengo que viajar al extranjero a cerrar varios negocios y no voy a dar abasto para asistir a todos los lugares» Suena mi celular y no puedo creer que nuevamente este hombre me esté llamando. «¿Qué carajos pasó ahora?» Narra Cinthya Me levanté más temprano que de costumbre, anoche no pude pegar un ojo y todo por el maldito recuerdo de Alessandro, me he preguntado una y otra vez si le doy esa oportunidad que me pide, pero luego recuerdo todo lo que sufrí y no quiero volver a pasar por lo mismo. Solo haré como decía mi hermosa madre “tiempo al tiempo”, voy al baño a darme una ducha, abro la llave de agua caliente, necesito relajarme un poco. Creo que la lluvia de ayer me hizo mal, me duele un poco la cabeza, con tomar un antigripal tengo. Al salir del baño me pongo un jeans n***o, una camisa color turquesa, botines negros y chaqueta de cuero de color n***o tambien. Me aplico un poco de maquillaje y me recojo el cabello en una cola de caballo. Bajo a la cocina para preparar algo para desayunar, cuando estoy por sentarme a tomar mi humeante taza de café suena mi celular. Deslizo mi dedo sobre la pantalla dando paso a la llamada entrante. —Buenos días. —tomó un sorbo de café— ¿Qué quieres Alessandro? —Buenos días nena, me sorprende que aún conserves mi número —responde en tono seductor— Parece que te levantaste de mal humor. —Eso no es tu problema. —respondo con molestia— Y no te creas importante por eso, dime lo que quieres, no estoy para perder tiempo con alguien tan insignificante como tú. —Eso dolió nena, no seas cruel. —suspira— Quiero verte, me haces falta y necesitamos tener esa conversación. Después que te expliques podrás entender. —No tengo tiempo, ya salí de casa. —miento terminando mi café— Y tendría que pensarlo. No le doy tiempo a responder y cuelgo la llamada. Tomo mi bolso y salgo de casa camino a la universidad. Luego de un largo trayecto por fin estoy en la universidad, al llegar me encuentro con una Carolina muy melosa, tiene al pobre Daniel arrinconado y el rostro de él es todo un poema. —Dejen de dar espectáculo. —le doy una nalgada a Carolina— les queda mejor un hotel. —No seas tarada. —dice molesta— Mejor buscate un novio, envidiosa. Luego de reír por un gran rato se despide de Daniel y nos vamos al aula de clase, mientras llega el profesor aprovecho para tomar los apuntes de ayer. Ya me tiene aturdida con tanto interrogatorio, después que le conté el motivo por el cual falte ayer y de la persona que me encontré no ha dejado de preguntar. Se ha dedicado a decirme que le de una oportunidad, que lo escuche, todo debe tener una explicación y bla…bla…bla… Le regreso sus cuadernos y afortunadamente no siguió con su sermón puesto que fui salvada por la campana al llegar el profesor a clases. Mi celular empieza a sonar, bajo la mirada y veo que son mensajes de Alessandro, apago el celular para que no me vayan llamar la atención, eso es lo que menos quiero en estos momentos. La mañana se pasa en un abrir y cerrar de ojos, ya es hora de regresar a casa y lo que menos quiero es llegar a encerrarme en esas cuatro paredes. Busco a Carolina y no la ubico por ningún lado, tal vez me hizo caso y se fue con Daniel a un lugar más privado. Me acerco al cajero para sacar un poco de efectivo, de repente alguien rodea mi cintura y me da un beso en el cuello. —Eres exquisita nena…
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