CAPÍTULO 3.- BAJO LA LLUVIA

1537 Palabras
Capítulo 3 Bajo la lluvia Por un instante creí que todo era producto de mi imaginación, escuchar su voz fue para mí un total desequilibrio, las piernas me temblaban y cada bello de mi cuerpo se erizó.  Volteo mi rostro para encontrarme con esos hermosos ojos que me hacían perderme en el limbo, aún estando parado a unos cuantos centímetros de mi no lo podía creer «Necesito que alguien me pellizque, estoy en un sueño del cual no quiero despertar». Me doy una cachetada mental para terminar de aterrizar, no puedo permitir que me vea nerviosa. —¿Los ratones te comieron la lengua? —frunce el ceño— ¿O te asusta tenerme tan cerca? —No seas idiota Alessandro, ni que fueras la última Coca-Cola del desierto. —pongo los ojos en blanco— ¿Qué haces aquí? —Digamos que… Vine por tí. —frota su cuello— Nena lo siento, no fue mi intención desaparecer así, todo tiene una explicación, solo te pido una oportunidad, no te he podido olvidar, estás tatuada en mi mente, cuerpo y alma. —Por favor, no seas ridículo, pues yo no te quiero volver a ver. —exijo— Espero que te quede claro y te quiero a metros de mí. —Vamos nena no seas infantil, ese papel no te queda. —toma mi mano— Aún enciendo esa chispa en tí. Me suelto de agarre y paro el primer taxi que pasa, subo rápidamente y cuando voy a cerrar la puerta la atrapa «¿Quiere jugar sucio? entonces juguemos», tiro de la puerta con la intención de machacar sus dedos, pero adivina lo que quiere hacer y la retira antes de cerrar por completo. Le indico al taxista que arranque indicando la dirección a la cual me dirijo. Al llegar a mi destino le cancelo al taxista y agradezco por su servicio. Entro a casa y subo directo a mi habitación, camino al baño me voy despojando de la ropa, «llegue como pollo mojado». Me doy una ducha y me cambio con lo primero que encuentro en  el closet. Por los calzones de tronchatoro ni en mi vida pensé volver a ver a este hombre, aún recuerdo cuando lo conocí, tal día como hoy bajo la lluvia. Flashback —Cinthya vamos que va a empezar a llover. —recoge sus cuadernos— ¿O piensas quedarte como ratón de biblioteca? —Si quieres vete, aún me hace falta investigar algo más. —señalo la salida— No dispongo de internet como tú. —Bueno está bien, pero no había necesidad de que me echaras como perro. —hace un puchero— Solo me preocupo por tí. Me levanto y le doy un abrazo, me disculpo por hacerla sentir mal, nos despedimos y quedo en llamar cuando esté en casa. Regreso nuevamente a mi asiento para seguir investigando. No se cuantas horas han pasado, pero de lo que sí puedo estar segura es que aún me hace falta investigar. Levanto la vista hacia el reloj de pared que está en la entrada de la biblioteca y son las 5:00 de la tarde, arreglo los libros en el estante que debe ir cada uno y siento la tentación de hablar con el bibliotecario para que me permita llevar el libro de contabilidad. Tal vez por lo ogro que es este abuelo obtenga una respuesta negativa de su parte, respiro hondo y voy camino a su escritorio. —Buenas, ¿Cómo está señor Tomas? —saludo con amabilidad— Quería pedirle un favor. —Muchachita sabes que no puedo dejarte llevar el libro. —va directo al grano— Pero, puedo hacer una excepción contigo, se ve que eres muy responsable. Me regala una sonrisa un poco maquiavélica y eso hace que la piel se me erice. Me entrega un pequeño formulario para hacer el registro de la salida del libro, lleno todos los datos y le entrego la ficha junto con una identificación. Mañana a primera hora debo entregar el libro para que me pueda regresar mi documento. Me despido deseando una feliz tarde saliendo de la biblioteca, cuando llego hasta la entrada me llevo una gran sorpresa, está cayendo un aguacero y yo ni paraguas tengo «Que suerte la mía». Observo La distancia que hay desde la biblioteca hasta la siguiente parte techada, creo que si corro puedo llegar rápido sin mojarme mucho. Saco de mi morral una bolsa plástica y envuelvo el libro para que no se moje, lo abrazo entre mi pecho y pego la carrera, cuando estoy por llegar choco contra alguien y siento que voy a caer por el impacto,pero unos brazos fuertes me sujetan para no caer. levanto mi rostro y nuestros ojos conectan de una manera tan extraña, es como si él fuera el lado positivo y yo el negativo de una batería, no se por cuanto tiempo nos quedamos así, yo inmobil y él aferrado a mi cuerpo. Estamos en silencio, un silencio que solo permite escuchar como suena la lluvia al caer sobre la parte techada, seria cliché decir que es un romance bajo la lluvia. Nuestras miradas se concentran en recorrer de nuestros ojos a nuestros labios y viceversa, siento que mi cuerpo tiembla y no se si es producto del frío que hace o son los nervios. No soporto estar un minuto más así y rompo el silencio. —Lo siento, ¿Se encuentra bien? —me disculpo— No fue mi intención. —Tranquila nena. —sonríe con picardía— Yo soy quien te debe una disculpa, no fue mi intención. —Está bien, acepto su disculpa. —sonrio— ¿Podrá soltarme? creo que no me voy a caer. —¡Oh! si claro disculpa. —suelta su agarre— La próxima ten más cuidado nena. Antes de seguir su camino sonríe con picardía y se pierde por los pasillos de la universidad. Luego de ese día coincidimos varias veces más, lo encontraba en los pasillos, en la cafetería, hasta en la parada de buses, claro esta última quien se encontraba esperando ese medio de transporte era yo, él tenía su carro. Un fin de semana salí con varios de mis compañeros de clases, en ese combo estaba Carolina, nos fuimos a una discoteca, según ella las mujeres tenían entrada libre por ser el día de inauguración del local. Entrar fue pan comido, no tuvimos la necesidad de hacer fila todos iban entrando conforme llegaban al lugar. Una vez estando dentro nos sentamos en unas mesas que estaban cerca de la pista de baile. Hicimos nuestros pedidos y pedí margarita, no es que tenga mucha experiencia en la bebida, después de la última experiencia aprendí a no mezclar bebidas. Pasamos una noche agradable, reímos, cantamos y nos adueñamos de la pista de baile, lo hice hasta que mis piernas dolían. Voy hasta la mesa para tomar una botella con agua, siento que muero de calor,los chicos se quedan a pedir una ronda más en lo que voy al baño, necesito desocupar mi vejiga y estoy a punto de explotar. Me siento en el retrete y no se cuanto tiempo tengo sentada, solo sé que me siento un dolor de cabeza, seco mis partes y me levanto de un solo golpe, de ipso facto siento un mareo terrible y seguidamente se viene una arcada de vómito, parezco la niña del exorcista «Maldigo la hora que tomé de más» Bajo la cadena del retrete para que todo se vaya y no quede rastro de mi casi desastre, lavo mi boca, arreglo mi cabello y me retoco mi maquillaje. Salgo dando pasos torpes hasta llegar a la mesa en donde se encontraban mis amigos, amigos a los cuales no veo por ningún lado. Giro mi cabeza como ventilado pero no, no están los muy desgraciados se fueron y me dejaron aquí tirada. Camino rumbo a la salida, intento parar un taxi pero ninguno se detiene, parece que me evitan y no me quieren llevar a mi destino, necesito agarrar uno, no me estoy sintiendo bien. La cabeza me duele, todo me da vueltas y de repente todo n***o. Fin Flashback Se que se estarán preguntando que sucedió después, y el día siguiente amanecí en una cama que no era mía y mucho menos la ropa que tenía puesta, sentía que iba a morir de vergüenza, no se donde carajos estaba y mucho menos quien se había apiadado de esta pobre alma víctima de alcohol. Quien me había auxiliado esa noche fue el mismo personaje que conocí bajo la lluvia, después de eso empezamos a salir y tratamos como amigos, poco a poco las cosas se fueron dando y tuvimos una relación sin compromiso, él con unos pocos años más que yo pero no era mucha la diferencia. Eso fue el año pasado él tenía 30 y yo tenía 25. Juntos vivimos momentos maravillosos,hasta que todo se desplomó como un castillo de naipes, de la noche ala mañana simplemente desapareció sin dejar ningún tipo de rastro, a Alessandro se lo había tragado la tierra hasta el día de hoy que se decidió a escupirlo de nuevo y justo en este momento que mi vida es un caos...  
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