Capítulo 6: La promesa

1523 Palabras
Narra Emily Esa sensación confusa en la que amas a una persona, en la que sientes que es importante, pero para los suyos eres insignificante. Es complejo porque quisieras mandarlos a todos para la mierd*, decirles que no te interesa lo que hagan, que tampoco piensas esforzarte hasta el punto de auto humillarte para ser de su agrado. Pero es su familia y jamás querrás ponerlos en contra. Simplemente toca soportarlo, aguantar porque quieres permanecer al lado de alguien que es importante para ti. —Lamento venir sin avisar —menciono sintiendo como mi nariz arde, quiero llorar. Él se acerca con una sonrisa, me da un abrazo e intenta alejarme; quiere actuar como si aquello que escuché no hubiese pasado. —Estaba por ir a tu casa, ¿Cómo estás? —Estoy bien. Trago saliva para que el nudo de mi garganta se desate, respiro con calma para pasar las emociones. —¿Qué querías decirme? —Es que… Por un momento me desanimo, quería callar lo que me dijo Victoria e irme sin más. —Lamento eso que escuchaste, de verdad lamento hacerte sentir mal. —No tienes que pedir disculpas, sé que no quieres que me sienta mal; solo es algo que no puedes cambiar. Jhonatan me da un beso, me rodea fuerte con sus brazos y en ese momento dejo que una de mis lágrimas salga a modo de desahogo, esa misma la seco con rapidez. —Bien, dime que era lo que me tenías que decir. —Hace poco conocí a una mujer, nos conocimos de la forma más extraña. Parece que el destino la cruzó en mi camino por una razón importante. —¿Quién es? —Se llama Victoria Soler, me ha propuesto un empleo en su empresa… Él sonríe por lo que digo. —…Es una multinacional ubicada en Madrid. Aquella sonrisa se desvaneció por completo. —Emi, no estarás pensando en irte ¿o sí? —Jhony… —¿Vienes para decirme que te vas a España? Estás jugando conmigo, ¿verdad? —Espera, creo que lo estás tomando a mal, es que… —No puedes irte ahora, no puedes dejarme así. —No te voy a dejar, solo quiero trabajar, sabes cuanto lo he querido; más que nadie sabes el esfuerzo que hago por tener una vida mejor, sabes que no pienso por mí, que en mis proyectos te tengo a ti y a mi madre en mente. —Si me tuvieras en mente no considerarías esa opción. —Cariño, ¿Por qué lo tomas de esa forma? Pensé que estarías feliz. —Porque habíamos hecho un acuerdo, ¿Dónde dejas el vivir juntos? ¿eh? ¿Dónde dejas el vamos a casarnos? —Lo haremos, solo dame un poco de tiempo. Yo no voy para quedarme, prometo volver por ustedes, solo necesito un poco de tiempo. El hombre se aleja de mí, su expresión cambia completamente. —Siento que lo dices por decir, una vez que estés del otro lado no querrás volver, no tiene sentido. ¿regresar para qué? —Regresar por las personas que más amo, por eso volveré. Solo seamos pacientes. —¿Me lo prometes? Jhony se aproxima y me toma de los hombros. —Me llamarás todos los días, no perderemos contacto. Vuelve en un mes, un mes, por favor. Es menos tiempo del que tenía en mente, pero haré el intento. —Está bien, en un mes. El siguiente abrazo fue más fuerte que todos los demás, tenía una de sus manos en mi espalda y otra en mi nuca. —Me muero si no vuelves mi amor —susurra cerca de mi nuca—. Soy feliz solo si estás a mi lado. Sus palabras son fuertes, pero comprendo lo que dice, también lo extrañaré. —Te amo —digo en medio del abrazo. —No quiero que hagas nada diferente al trabajo, prométeme que pensarás todo el tiempo en mí. El hombre me aleja un poco y se enfoca en mis ojos. —Nuestra relación estará bien —respondo para darle tranquilidad. En su mirada notaba preocupación. —Dime que me amas. —Ya lo dije, te amo. —No, dime que solo me amarás a mí, tengo que escucharlo. —Te amo solo a ti. Esa noche me acompañó hasta mi casa, estuvo a mi lado hasta que hablé con Victoria, creo que él se sentía más tranquilo de esa manera. —¿Hola? —¿Señora Victoria? —¿Quién habla? —Soy Emily. La mujer no dice nada, hasta pensé que se había olvidado de mí. —¿Hola? —repito. —Ya, niña, dime que decidiste. —¡Oh! sí, si iré con usted. —Bien, envíame algunos datos para dejar tus documentos en orden antes de irnos. —Claro que sí, ya se los… La mujer corta la llamada. Insisto, es muy fría. —¿Eso es todo? —Sí, parece que es todo. Durante la noche mi novio me ayuda a empacar mis cosas, también mamá. En el ambiente se sentía un poco de tristeza, las despedidas no son agradables para nadie. La mañana siguiente tuve el momento más complejo, las despedidas no son mi fuerte. Solo pude darle un abrazo a mi madre porque Jhony sentía que, si venía, no me dejaría ir. El auto lujoso de Victoria pasa a recogerme, la mujer solo saluda de lejos sin bajarse. —Quiero que te sientas tranquila, piensa en ti y en que vas a cumplir tus sueños, ¿de acuerdo? —Gracias mamá. Miro hacia el auto y Victoria baja un poco sus lentes y mira por encima de ellos mi casa, repara el espacio como si nunca se hubiera cruzado por la zona sur de mi ciudad. —Esa señora parece algo dura —dice mi madre entre dientes. —¿Será que hago lo correcto? —Debes comprobarlo, si te sientes mal sabes que puedes volver a casa con tu madre, aquí voy a estar. —Gracias. Me limito a decir más porque los sentimientos florecían, casi que respiraba por la boca, me contenía para no hacer de esto una novela triste. —Señorita Emily, el vuelo sale en una hora, ¿puede darse prisa? —Ya voy. Le doy un ultimo abrazo a mi mamá y es todo, hasta pronto. El camino fue silencioso, Victoria tenía sus enormes lentes de sol puestos por lo que no podía detallar sus expresiones —¿Es primera vez que te vas de tu casa? —Sí, nunca me había alejado de mi madre. —¿Por qué? Su pregunta me parece absurda. —Ya le había mencionado que solo somos las dos, a mi padre no lo conocí. Por eso nunca la he dejado sola. La mujer se remueve en su asiento, por detrás de sus enormes gafas me di cuenta como fruncía su ceño. —Parece que tu madre es afortunada. —¿Qué? —Nada, que pronto llegaremos al aeropuerto. En Victoria veo a una mujer extraña, parece compleja y dura. ¿hago bien en irme con ella? Es como una piedra, parece que no sonríe por nada, yo como ella estaría feliz, estuve a un pelo de la muerte, tenía un pie aquí y el otro en el cementerio. ¿Por qué esa actitud tan difícil? Llegamos al aeropuerto y me da mis papeles, no puedo creer que en solo horas tengo todos mis documentos para salir del país. Se debe sentir bien tener tantas influencias. Abordamos en primera clase, las personas la atienden como si se tratara de una celebridad. Pensé que el tiempo del viaje sería el apropiado para hablar con ella, pero no, es como una enorme cebolla a la que hay que quitarle cada capa con cuidado. Fueron casi diez horas con un muro a mi lado, Victoria solo leía algún libro, revisaba su tableta, su móvil y ya. ¿Qué le pasa? ¿No necesita saber más de la persona que lleva con ella? Puedo ser una secuestradora y no lo sabría. La diferencia horaria era de siete horas, parece que este giro es de ciento ochenta grados para mí. Victoria me lleva a su casa, antes de entrar me dice: —Te quedarás en mi casa hasta que pueda ubicarte, hay un cuarto disponible para las visitas. Si necesitas algo, solo dile a cualquiera de las empleadas. —Esper… —Mañana nos vemos. La mujer entra a su casa dejándome sola, dos de sus empleadas toma mis cosas para llevarme a la habitación. Cuando puse el primer pie en el interior me sorprendí, que estilo de vida tiene, todo era moderno y elegante, sacudí mis pies en la entrada por temor de ensuciar su reluciente piso. Había algunos portarretratos en las paredes, en su mayoría de ella, vi fotos donde estaba en diferentes partes del mundo; en ceremonias de graduación y otros simplemente no tenían nada. Solo había una fotografía en la que estaba con un chico joven. —Es parecido a ella —comento para mí. —Es el hijo de la señora Victoria. —¿Eh?
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