Stalker Castle

1361 Palabras
Sloan llegó a Stalker Castle desde Appin una mañana fría. El mes de septiempre tocaba a su fin y pronto la lluvia y la nieve dificultarían la búsqueda. Una vez allí, el laird Callum McAlvey le recibió con los brazos abiertos y puso a su disposición todos los medios que tenía a su mano.  -Sloan-le había dicho-, si bien no entiendo bien como has podido dejar a esa mujer marchar. Tu intención de encontrarla por tu cuenta, aunque considero que es la misión mas loca en la que te has embarcado en toda tu vida, demuestra la nobleza de tu corazón, y el amor que sientes por ella. Pondré a todos mis hombres a ti disposición, peinaremos el bosque. Si Nicoletta sigue en mis tierras la encontraremos. Si ha dejado algún rastro de su presencia. Lo encontraremos.  Durante las siguientes los siguientes días Sloan y los hombres del clan McAlley peinaron el bosque en busca de alguna pista sobre Nicoletta. La idea de que ella podía haber pasado por allí apenas era una corazonada que había tenido Sloan tras lo que Archy, el mercader de Appin, le había contado, pero era lo mejor que tenía. Podía parecer estúpido, pero algo dentro de Sloan le decía que iba por el camino correcto. A ratos pensaba que su amor por la mujer lo guíaba, a ratos creía que estaba dan desesperado por encontrar a Nicoletta que su mente le hacía creer aquello. Después de nueve días de búsqueda por fin encontraron algo. En una vieja cabaña, que parecía llevar abandonada mucho tiempo, había señales de que alguien la había habitado poco tiempo atrás. Restos de haber cocinado días atrás, cenizas en la chimenea. Aún así, nada les aseguraba que Nicoletta hubiera sido quien había estado allí. Para cuando habían encontrado la cabaña ya comenzaba a caer la noche, por lo que la comitiva movilizada para la búsqueda comenzó a volver a Stalker Castle, pero Sloan decidió quedarse allí un poco más.  Una vez sólo, Sloan intentó analizar el lugar, intentó entrar en la mente de su esposa por unos segundo. ¿Era aquel un lugar que ella escogería para resguardarse? ¿Era aquel camino el destino que hubiera escogido? El lecho que había en el suelo estaba hecho de hojas no muy secas, no pareciera que hiciera mucho tiempo que las habían dejado allí, encajaba con el momento en que Nicoletta debía haber pasado por aquel lugar. Un rayo de sol rebelde, uno de los últimos rayos de sol del día, se coló por el ventanuco de la cabaña y entre las hojas Sloan vió relucir algo. Con curiosidad Sloan se agachó y sacó de entre las hojas secas el objeto brillante. Era un botón, algo sin importancia para cualquier otra persona, pero Sloan lo reconoció. Era un botón dorado con el emblema de los McPherson en él. Un botón que sin duda alguna había pertenecido a la falda con el tartán de los McPherson que Nerys regaló a Nicoletta para su boda. Botón que Sloan ayudó a su hermana a esoger, puesto que estaba tan nerviosa porque a su nueva cuñada le gustara el regalo que había pedido ayuda casi a cada persona del castillo. Dándole un beso, Sloan se guardó el botón, ahora sabía que iba en la dirección correcta, estaba seguro de que su corazón le guiaría hasta tu esposa. De vuelta en Stalker Castel Sabiendo que Nicoletta había estado por allí, Sloan y Alec, el hermano del laird comenzaron a preguntar por los poblados cercanos a Stalker Castle. Sloan sabía que Nicoletta no se habría acercado al castillo, no se habría arriesgado a ser descubierta. Pero cabía la posibilidad de que si que hubiera tenido que interactuar con gente cercana. De nuevo, los días pasaban y nadie sabía de Nicoletta, conforme iban preguntando y nadie sabía decirles hacía donde se dirigían, a penas unos cuantos habitantes las habían visto o llegado interactuado con ella. Nicoletta había vendido la lana que había comprado a Archy a diferentes personas. Sin embargo nadie era capaz de decir hacia donde se dirigía. La esperanza que tenía Sloan comenzaba a disiparse, se esfumaba tras cada negativa. Eventualmente el hombre comenzó a escribir pequeñas cartas, que no podía enviar a Nicoletta, pero que le servían para poner en claro sus pensamientos y sus sentimientos, para sacarlos de su cabeza y poder liberarse de ese peso en cierto modo. Intentaba evitar esos pensamientos dentro, pues a más vueltas daba en torno al mismo tema, peor se hacía su perspectiva al respecto. 30 de Septiembre. Querida Nicoletta,  Buscarte a veces es emocionante y a veces descorazonador. Me lleno de ilusión y amor cuando alguien dice haberte visto, haber hablado contigo, pero siento que se me parte el alma cada vez que esa persona no sabe indicar hacía donde te diriges. Eres demasiado lista, mi amor, demasiado inteligente, sabes bien protegerte. Pero te encontraré. De mi no puedes esconderte, prometí hacerte feliz, y haré todo lo que estén en mi mano por conseguirlo. Te quiere, Sloan. 1 de Octubre.  Nicoletta,  Hoy hemos encontrado a una mujer, tiene un pequeño puesto de verdura junto al huerto de su esposo, que asegura haberte visto. Era una mujer bastante perspicaz, sabía que no eras un muchacho, que sólo te hacías pasar por uno. Parecía preocupada por los motivos que podían llevar a esconderte así, y su preocupación parecía sincera, no sólo interesada en un cotilleo que de algo nuevo a la rutina de su vida. Como sí que parece interesar a la gran mayoría de personas con las que me cruzo. A veces me pregunto como impactan estas personas en tu vida, en tu camino y en las decisiones que tomas. Ojalá hubieras dejado alguna pista más clara de tu paso por estos lugares, alguna que me dijera hacia dónde has ido, no entiendo bien el motivo por el que cuidas tanto no dejar rastro de tu paso. ¿Quieres evitar que te siga? ¿Significa eso que tenía esperanza de que lo hiciera? Ni siquiera sé si querrás verme cuando te encuentre. Sea como sea, he de encontrarte. Necesito sincerarme contigo, necesito escuchar de tus labios lo que dijiste en aquella carta. Aunque no sé si eso será lo que querrás decirme cuando te encuentre. Te quiere, Sloan 3 de Octubre.  Mi queridísima Nicci,  Te escribo desde las almenas de Stalker Castle. Se está poniendo el sol y no he podido evitar acordarme del día en que te propuse matrimonio en las almenas del que fue nuestro hogar, Duart Castle. En aquel momento creía que no podía amar, que aquello no estaba hecho para mí. Pensaba que casarme contigo sólo era la opción más cómoda, y nada más. Pero algo dentro de mí sabía que estaba hecho para ti, que estábamos hecho el uno para el otro. Sabía que casarme contigo sería la mejor decisión posible. Lo que no sabía era que sería la mejor decisión de mi vida. A pesar de todo, del dolor que te he causado, de las cosas que no he llegado a comprender, no puedo cambiarte por nadie. Redimiré mis errores. Te lo prometo.Te encontrare.  Te quiere, Sloan.  4 de Octubre.  Querida Nicoletta,  Acabo de despertar y estoy increíblemente nervioso. No hemos encontrado más información cerca de Stalker Castle, no me queda nada más que la corazonada de que te diriges al norte. No tengo ninguna prueba, pero lo puedo sentir dentro de mi. No creo que volvieras hacia el sur, hacia el este sólo hay bosque, y si no me equivoco, debes querer mantenerte como mercader. Y hacia oeste... Bueno, sólo llegarías al mar. Pero no es sólo por mis pesquisas que creo que irás al norte. Algo me dice que te encontraré si sigo hacia allí, y así lo haré. Si me equivoco... No me quedará mas remedio que peinar cada centímetro de Escocia. No pienses que tu talento para ocultarte me hará rendirme. Te encontraré.  Te quiere, Sloan Aquel día Sloan partió hacia Invergarry Castle, cuyas tierras pertenecían al clan O'Neill, y cuyo laird era un viejo amigo de Sloan. Aquello le llevaría dos días de viaje, y en cierto modo estaba asustado de pasar dos días solo con sus pensamientos, ante la duda de si encontraría alguna información provechosa en aquel lugar. Aún así, Sloan no podía parar, tenía que seguir, tenía que encontrarla. 
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