Cassian Ravencroft El silencio del estudio es mi único compañero mientras mis dedos acarician la superficie lisa del cajón cerrado. Dentro yacen secretos que juré enterrar, recuerdos de una vida que ya no me pertenece. El lujo que me rodea —los estantes de caoba llenos de primeras ediciones, el escritorio de roble macizo, las cortinas de seda que filtran la luz del atardecer— no es más que una fachada. Una jaula dorada para un hombre que hace mucho perdió el rumbo y su corazón. El ruido de tacones sobre el mármol del pasillo me arranca de mis cavilaciones. Retiro la mano del cajón como si quemara, justo cuando la puerta se abre de golpe. —Cassian —la voz de mi madre, Cassandra, corta el aire como un látigo de seda—. ¿Otra vez aquí encerrado? Me giro para enfrentarla, mi rostro una m

