Lo primero que hago al entrar al club, mientras todos se van a la mesa que dicen pertenecer a Dylan Jones por años, es ir a pedir un tequila. Si con este trago mi estado no mejora, brincaré a un whisky. No voy a negarle a nadie que las palabras de Adams me dejaron contra el suelo. Para que engañarme a mí misma si me ha hecho caer. Intento lucir radiante y fuerte, pero tengo ganas de lanzarme a otro sitio y gritar. Porque sí, sus palabras duelen y no porque vengan de él, sino porque me hace destruirme con mis propios pensamientos. ¿Por qué algunos hombres intentan crear inseguridades en las chicas que no logran atrapar o retener en sus manos? ¿Por qué demonios a mí me tocó uno de esos hombres? Me bebo el tequila de un buche y pido otro. «Más envoltura que lo de adentro» El trago no di

