Le extiendo mi mano y él me observa. Es un creído de mierda. Se toma su tiempo y rodeo los ojos antes de intentar dar un paso. Agarra mi mano y caminos así hasta la barra. No puedo hablar de la reacción de los demás porque no miro directamente a nadie. —Un tequila y un whisky —ordena John. —Quiero que mires a tu alrededor —demanda en un susurro. Su cercanía me provoca una electricidad en todo el cuerpo y se pone peor cuando percibo su erección. Me gira hasta que estoy de espaldas a la barra y de frente al montón de personas—. ¿Ves el de la horrible camisa con flores? No ha dejado de mirarte el culo desde que te situaste aquí, deseando poder cogerlo. El grupo de hombres que se encuentra a su izquierda; cada uno desea ahora mismo tenerte en sus manos. Sigue hasta el tío que trae a su chic

