Su orden me deja estática. Es como si me pidiera: lánzate de cabezas que hoy muere tu miedo. Y la cobardía parece regresar, la vergüenza, la inseguridad en mí misma. Su mirada, atiendo la forma tan intensa en la que da un escrutinio a mi cuerpo. Sus manos van a su camisa y va zafando cada uno de los botones. El movimiento es lento y yo me voy perdiendo en él hasta que la retira completamente y su trabajado pecho queda al descubierto. La música ha avanzado y yo aún no me muevo. Sus ojos siguen en mí y su mano descansa sobre su pantalón abultado. Y lo logra. Cómo si tuviese magia logra sembrar mucho calor en mi cuerpo. Mis manos viajan solas por mi piel con la necesidad de calmar un poco la adrenalina que se instala dentro. Las escenas a las que me transporta con su fascinante mirada me d

