¿Qué podía esperar Damian? después de todo lo ocurrido, Alexander parecía seguir siendo el mismo hombre de siempre; altivo prepotente, poderoso, él hombre que sentado en la silla detrás de su escritorio controlaba un imperio, y sus emociones y no solo eso, parecía que poco a poco comenzaba a controlar la forma en la que vivía Damian, por su puesto que se debía a que este último había aceptado el empleo de asistente, la vida de Damián, comenzaba a cambiar, en torno a las decisiones de un hombre que siempre obtenía lo que quería, incluso si esto fuera un beso de su asistente, para después olvidarlo, hacer como que no ocurría nada, mientras buscaba un nuevo capricho que cumplir. —Señor, si me disculpa, quisiera hacer una pregunta —dijo Damián, con una sensación de amargor en sus palabras mie

