Faltaban minutos para que los invitados a la cena de trabajo llegarán a la mansión, yo estaba terminando de tratar algunos temas con mis abogados, pues el caso iba tan bien a mi favor con las evidencias, que ya lo daba por ganado. Las haría pagar una gran suma millonaria, ya que para ellas, el dinero lo es todo, sin contar la humillación de tener que estar tras las rejas hasta que den el veredicto. Los comentarios en las r************* habían cambiado de dirección, no había ni un solo insulto dirigido hacía mí como los últimos días, ahora los malos comentarios iban dedicados a las tres víboras que tomaron tan malas decisiones. Me despedí de mis abogados cuando terminamos de hablar sobre el tema y ambos abandonaron el despacho y segundos después la mansión. J

