Que mi padre haya considerado realizar el proyecto en New York, me dejaba realmente desconcertada, Alexander tuvo que haber rogado de rodillas y eso ni siquiera bastaba para que mi padre siquiera lo pensara, pero me aliviaba que gracias a mi primo, recapacitó, aunque me dejaba con un mal sabor de boca por lo que sacó a la luz de Paul. Tristán estaba tan profundamente dormido, que preferí no despertarlo. Aseguré su cama y junto a Vincent, salimos de la habitación para unirnos a la cena que estaba por comenzar. Antes de bajar las escaleras, Vincent me detuvo para hablar. — Sari, sea lo que sea que esté tramando Paul, tú actúa normal, de pronto se alarma y no sabremos que se trae entre manos. —asentí con mi cabeza estando de acuerdo con su plan y retomamos

