Al día siguiente, desperté de malhumor y sabía que era por el incidente de anoche con aquel desvergonzado atrevido, pero eso no es todo. Mi madre se dio cuenta que algo ocurrió en la habitación de Tristán, pues, después de abofetearlo y soltarle aquellas palabras hirientes, él me miró con tristeza por unos segundos sin poder decir una sola palabra, antes de esfumarse de la habitación, sin esperar que yo abriera la puerta, mi madre estaba lo suficientemente cerca como para ver el cambio tan drástico de humor de Alexander al marcharse, y aunque me miró interrogante, preferí no tocar el tema. ¿Qué le iba a decir? ¿Cómo se lo iba a decir? Mi estado de ánimo mejoró un poco cuando llegué al juicio y vi a las Lancaster de la manera más miserable, no tenían ni una pizca d

