En cuestión de segundos, el ambiente se volvió completamente incómodo con la presencia de Paul y no pude evitar fruncir mi ceño por las barbaridades que salían de su boca, me parecía muy patético de su parte que se acercara a nuestra mesa solo para burlarse de nosotros al inventar que Alexander y yo nos volveríamos a casar, me hervía la sangre de solo ver su sonrisa socarrona mientras alternaba su mirada de mi rostro al de Alexander, estaba más que claro que lo único que quería era provocarnos y arruinar el tiempo que pasábamos en familia. Le di una fugaz y fulminante mirada a Alexander, porque él ni se hubiese dado cuenta de nuestra presencia si se hubiera tomado el tiempo y la molestia de desactivar el flash de su teléfono, sin embargo, me di cuenta de que los músculos de Alexande

