En la Villa Doinel. Tras informarle a Vincent y a Abby del encuentro con Paul y la abogada en el restaurante fuera de la ciudad y ponerlos al tanto de lo que planeábamos hacer con la foto, llegamos a la conclusión que sería una tarea difícil llegar hasta el abogado Richman, teniendo en cuenta que estaba al tanto de todos los delitos que estaban relacionados con el apellido Doinel y el apellido Lancaster. Abby se levantó de la silla en la que estaba sentada en el despacho de mi padre y posó sus manos sobre el escritorio con el rostro iluminado con una sonrisa de oreja a oreja, la misma que esbozaba cada vez que se le ocurría una de sus alocadas ideas. — No sé qué harían ustedes sin mí. Soy una Dubois, por lo tanto es mi abogado, me contactaré con él para pedirle ay

