Decirlo aquello que me había guardado por años, fue liberador, sentía que me había sacado un peso de encima, pero una punzada apareció en mi pecho, al ver el rostro sorprendido, lleno de incredulidad y dolor al mismo tiempo, su mirada sombría y cristalizada se posó en la espalda de Tristán, quien estaba tenso y temblando de miedo. En este momento, me di cuenta lo egoísta que fui al no hacerle saber sobre su hijo, hice muy mal pensando que era lo mejor. Si a mí me hubiesen ocultado a mi propio hijo por más de tres años, hubiese enloquecido. — Él... —las palabras apenas salían de su boca, estaba en estado de shock sin apartar la mirada de Tristán. —¿Él es mi hijo? Pero... Pero, ¿cómo? ¿Por qué no me lo dij

