Leonor King.
No podía sacarme de la cabeza, la discusión que habíamos tenido, el hombre era tan, desesperante, pero aun así, me estaba volviendo loca, aun no me podía creer, que mi compañero fuera un humano, cuando mama y papa se enteren, me harán saber lo débil que es.
¿Rechazarlo? Se me había pasado por la cabeza, más de una vez, desde que lo conocí, pero, ¿podría hacerlo? , ¿Tendría el valor? Estoy más que enojada, me siento molesta, frustrada, yo no quería aun a mi compañero, apenas y tengo veinticuatro años, para estar pensando en amor, y cosas del estilo. Siempre he sido alguien adicta al trabajo y a la disciplina, por algo soy la reina Alpha, pero no, la diosa de la luna, quiere jugar a la parejita feliz.
De solo pensarlo, se me aprieta el estómago, nunca he sido de tener novios, tampoco de salir a fiestas, siempre he sido de casa, y trabajo, cuando era pequeña mi hermano mellizo Jacob, mi primo Cristóbal y mi hermano más pequeño Aiken, solían molestarme por ser una nerd, pero a mí, me gustaba leer, las leyes de las manadas, los tratados, estar en la oficina con papa, soy mayor por cuatro años, así que lo que me dijera Aiken y Cristóbal me daba igual, tampoco podía golpearlos, ya que mis padres me regañaban, pero me desquitaba con Jacob, mi mellizo, el recibía mis palizas, y se las daba por partida triple, una por Aiken, una por Cristóbal y una por él, que lindos tiempo aquellos, cuando los hacia comer tierra.
El sonido de unas ramas rompiéndose, me sacaron de mis recuerdos, poniéndome en alerta.
─ ¡maldito Jacob! Juro por la diosa que cuando te encuentre te hare comer tierra.─ mi amiga y cuñada, venia gesticulando con sus manos, las maneras como iba a ahorcar a mi hermano.
─ ¿Qué sucede? ¿Y cómo sabía que estaba aquí? ─ hable dándole la espalda para volver a sentarme sobre una piedra, estaba en la cima de la colina, este era mi lugar favorito para poder pensar, de aquí podía ver todo el bosque que nos rodeaba.
─ primero, soy tu mejor amiga y se adónde vas cuando quieres pensar, o si algo te está estresando, y segundo tu maldito hermano no contesta mis llamadas y me tiene bloqueada de su mente.─ se quejó mientras se sentaba a mi lado
─ ¿quieres que lo llame?
Ella negó.─ mejor dime, que es lo que te tiene tan estresada, o mejor dicho quién es la persona que te tiene así de estresada.
Solté un suspiro, pero todavía sentía ese nudo en mi estómago, ese nerviosismo, no sé, si me doy a entender, ese sentimiento de cuando te atrae una persona, y de solo pensar en ella, tu cuerpo reacciona de esa manera, es algo que nunca había sentido y me asusta.
─encontré a mi compañero, tú lo viste, estabas ahí cuando lo marque.─ me tome un momento, y volví a soltar ese suspiro.─ no pensé encontrarlo tan pronto, y mucho menos que fuera un humano, ¿Qué voy hacer? Él es débil, yo me veré como una débil, aparte no quiero sentirme, como me estoy sintiendo, y el problema es que….
─ tienes miedo que él, no te vaya amar con la misma intensidad, como lo vas amar tú.─ fije mi vista en alguna parte del cielo, sin querer mirarla.─ porque él podría alejarse sin problemas de ti, mientras que tu aunque lo rechaces, tu corazón siempre lo va amar, a él, porque él, es tu destino.
Un sabor amargo se puso en mi garganta.
─ Leonor ─ ella me tomo suave del rostro para que la mirara, podía sentir las lágrimas acumuladas tratando de salir.─ está bien tener miedo, yo a veces también lo suelo tener, tener miedo, no es significado de débil, sé que siempre has protegido tu corazón por miedo a sentir dolor, por miedo a amar, pero dime ¿acaso no amas a tus hermanos? ¿No amas a tus padres?
─Si los amos, como también te amo a ti.
─ ¿eso te hace débil? ─ negué ─ lo ves, ese amor que sientes por nosotros, nos demuestras todos los días, protegiendo a todos.
─pero, esto es diferente, él me podría romper el corazón.
─ yo también puedo romper tu corazón, Leonor, al igual que tú el mío. ─ paso el pulgar por mis mejillas, secando lagrimas que ya no podía seguir reteniendo.─ conquístalo, hazle saber lo que significa amar a un King, y que es para toda la vida.
Me atrajo hacia ella, estrechándome en un cálido abrazo, uno que no sabía que necesitaba. Porque si, era verdad tenía miedo, miedo a que él no me amara de la misma manera. Porque el amor entre lobos, es algo fuerte y único, claro que sí, lo rechazado, puedo volver a emparejarme con alguien más, pero nunca, nunca, lo amare con la misma intensidad como a Tyler.
Tendré que comenzar de cero con él, conquistarlo, y ver que nos depara el futuro, le daré tiempo, a que se enamore de mí, y si lo logra hacer, pedirle que se quede conmigo por siempre. Pero si, no logra enamorarse de mí, lo dejare libre, no lo tendría retenido a mi lado, no podría vivir sabiendo, que él es infeliz con alguien que no ama.
Después de una larga caminata devuelta a casa, conversando con Camila de cosas tribales, me encuentro mucho más tranquila, al salir del denso bosque podemos ver como Carla corre hacia nosotras, venía con las mejillas encendidas su piel era blanca, que cuando se sentía acalorada o enojada sus mejillas la delataban.
─ ¿Qué sucede? ─ pregunte mirando a mí alrededor
─son tu hermanos.
─ ¿qué les sucedió? ─ Mi corazón comenzó a latir de una manera desesperante
─ nada, hasta el momento.─ suspire aliviada. ─ Pero cuando te cuente, los asesinaras.
La mire frunciendo el ceño confundido.
─ ¡NO! ─ grito Camila, mirando a Carla en pánico
─Si, ellos sí. ─ le afirmo mi futura beta, y yo estaba confundida
─ ¿me pueden explicar?
Camila me miro apenada, mientras mordía su labio inferior, volvió a compartir una mirada con Carla, antes de hablar.
─ Se lo han llevado. ─ Pronuncio y yo arrugue mi nariz aún más confundida
─ ¿a quién? ─ Ella me miro de una manera extraña, ¡oh mierda! ─ Tyler
Ambas asintieron, y a mí me estaba comenzando a dar una crisis de pánico.
Corrimos hacia la casa, a tratar de llamarlos, pero ninguno de mis jodidos hermanos me contestaba, trate de enlazar con ellos, pero fue en vano nos tenían bloqueada a las tres, jodidos idiotas, cuando los encuentre los hare pedacitos.
─ Cristóbal, él debe de saber dónde están ─ dijo Camila intentado llamarlo
─ ¿Cristóbal? ¿Enserio? Él tuvo que haber sido el de la idea, mi jodido primo es un maldito sobreprotector es peor que mi tío Jorge.─ dije resignada, y si mi tío Jorge el hermano de mi madre, todavía seguía siendo un sobreprotector con mi madre y ella ya estaba casada, con tres hijos y muchos años encima, y yo al ser su única sobrina mujer, me querían en una burbuja, gracias a la diosa mama, los ponía en su lugar esa era otra de las razones por las cuales tampoco nunca quise novio.
─ ¡ya se! ─ Grito Carla, pegando su teléfono en su oreja, la vi, como ladro un par de órdenes, luego sonrió con dulzura, para luego antes de colgar tirar un beso de despedida.
─vaya, vaya ¿Quién era ese o esa? ─ Camila movió sus cejas de arriba, abajo
Carla rodo los ojos. ─ es Cristopher, él siempre sabe todo, y yo se usar mis habilidades de mejor amiga, para sacarle información, ridícula.
─ Mmmmm la reina beta y el futuro gamma de la manada King ─ se volvió a burlar Camila.
─ tiene quince años Camila, no jodas.
─ ¿y que tiene? Tú tienes diecisiete, no son muchos años, ya te quiero ver cuando el cumpla los dieciocho y me vengas a decir que es tu compañero. ─ alego Camila mirándose las uñas sin entusiasmo.
─linda conversación, pero, ¿Tyler? ¿Recuerdan? ─ alegue, ellas discutiendo y Tyler esta por ahí con los malditos psicópatas parte de mi familia, que se hacen llamar hermanos.
─ ah sí lo siento, me dio una dirección, tenemos que apurarnos está cerca de la manada del tío Dustin.
Las tres, nos subimos en el todo terreno de Camila, podríamos ir más rápido, en nuestras lobas, pero Tyler es humano, y aun se siente algo incómodo, como para que monte a mi loba, lo sé, suena feo, pero se lo imaginan, sus grandes manos tomando mi pelaje dorado, mientras las venas de sus brazos se marcan, sus muslos apretando mis costados.
No.
No puedo estar excitándome con esa imagen, fuera pensamientos calientes de Tyler.
─ ¿huele a excitación? ─ hablo Camila mientras olía el aire de la camioneta, ¡qué vergüenza! ─ ¿Leonor? ─ Y estallo en risas junto a Carla, yo solo las fulmine con la mirada, pero sentía mis mejillas arder. ─ Lo siento, pero es algo nuevo en ti.
Ambas, se quedaron en silencio, pero podía sentir como se miraban por el retrovisor y se burlaban, son unas jodidas niñas.
─ ¿bueno y nos contaras el sueño húmedo? ─ Se burló Carla
─ ¿quieres correr 100 vueltas, en el entrenamiento? ─ La desafié, girándome en mí, asiento para mirarla fijamente,
Ella hizo un gesto, que cerraba un cierre en su boca, y tiraba la llave.
Si eso creía niña, pensé para mí.
Después de una hora de viaje, escuchando frases en doble sentido, haciendo burla a la pequeña situación que tuve, al fin habíamos llegado, era una cabaña, que mi tío Dustin había comprado, para las juntas del, junto a mi madre y la madre de Camila, la tía celeste, ellos siempre habían sido mejor amigos, y el tío Dustin era gay, su compañero era el hombre más hermoso del planeta; aún recuerdo cuando él iba a casa, mi padre y todos los hombre de la casa, solían molestarse bastante, ya que todas las mujeres, incluida yo lo seguíamos, siempre solíamos dejar un rastro de baba, o eso decía papa, cuando nos encontraba “seguí el camino de la baba” solía decir.
Caminamos en silencio, tenían música, muy fuerte, mi hermano Aiken ya debe de habernos sentido, él es jefe de las tropas, tiene un oído muy agudo, es difícil sorprenderlo.
Camila fue la primera en entrar, pero se quedó estática en su lugar, le siguió Carla la cual solo se pudo tapar la boca de la impresión, y luego le seguí yo.
Los matare, juro que los matare a los tres y a cada maldita persona que estuvo involucrada en esto.