Entra en la cocina con aire cauteloso. Lleva una bolsa de la compra al mostrador y la deja en el suelo. —Compré ensalada—, dice. —Oh —digo mientras revuelvo la cena. Siento que mi coño se humedece solo por estar cerca de él. Esto es muy vergonzoso. ¿Cómo le pides a alguien que te coja educadamente? ¿Hay alguna manera? Resulta que no tengo por qué hacerlo. Deja su chaqueta en un taburete y presiona su cuerpo contra el mío por detrás. Dejo de moverme y cierro los ojos. Me rodea con sus brazos y se inclina para besarme el cuello. Apago el fuego. Pongo mis manos sobre sus brazos y gimo. Él mueve sus manos hacia mi cintura y las desliza debajo de mis capas de camiseta y sudadera. Tiemblo cuando ahueca mis grandes pechos entre sus manos. Me siento tan femenina cuando me hace estas cosas.

