—Papá—, digo apasionadamente. Entonces me doy cuenta de lo equivocada que estoy. A veces solía llamarlo —papá— en broma. No lo conocía de pequeña, así que nunca lo llamé así. Se casó con mi madre cuando yo tenía 11 años. Me da escalofríos llamarlo así ahora en lugar de su nombre. Él gime y se estremece. Luego se agacha y separa los labios de mi coño con su mano y empuja su pene rápidamente dentro de mí. Siento un agudo pinchazo mientras lo hace y todo mi cuerpo se sacude. Jadeo. ¡Eso duele! Siento una lágrima correrse por uno de mis ojos. —Shhh, shh...—, dice, —es solo que se te está rompiendo el himen. Me he acostado con muchas vírgenes a lo largo de los años y cuando te revientan la v****a solo te duele durante un minuto o algo así—. Dios mío, eso me excita. ¿Se ha acostado con muc

