POV Luisa María Gutiérrez. Me acerqué a él y lo besé con suavidad, pero no emití ninguna respuesta y es que no sabía qué responder. El miedo es algo que te paraliza, y que no puedes ignorar por más que lo intente, pero él no me presionó. Me tomó en sus brazos y nos recostamos en la cama en silencio. No tardó mucho tiempo para que nos quedáramos dormidos. Él fue el primero en hacerlo y un par de minutos después lo hice yo, tratando de no pensar en lo que acababa de ocurrir. Cuando desperté otra vez, la luz del amanecer empezaba a filtrarse como un suspiro pálido por la ventana, pintando de un gris aperlado la piel de José Joaquín. Él dormía profundamente, un brazo arrojado sobre mi cintura en un gesto de posesión incluso en el sueño. La cajita del anillo, cerrada de nuevo, estaba sobr

