Al día siguiente, Nicole se levantó de la cama llena de furia. Había dormido poco la noche anterior, aún sentía en la piel el roce de las caricias de Matt, en la boca conservaba su sabor y el aire a su alrededor estaba impregnado con su aroma. Después de asearse y vestirse, bajó a la cocina. Todo le molestaba, desde la ropa que llevaba puesta hasta los sonidos que se producían en el ambiente. Para su tranquilidad, la única que estaba en la cocina era Adele. La saludó con frialdad mientras se servía una taza de café n***o. Lo único que su estómago comprimido pudo aceptar fueron dos tragos de la bebida, dejó la taza aún llena sobre la mesa y se colocó en la cabeza el sombrero de su padre para salir al campo e iniciar la faena. La mañana empeoró al entrar al establo en busca de su yeg

