Él se incorporó, alzó el rostro y clavó sus ojos color esmeralda en ella. —¿Con quién viniste? —Sola. Él arrugó el ceño. —No vuelvas a hacerlo. —¿Venir? —lo aguijoneó, solo para molestarlo. —Hablo de que vengas sola. Es peligroso. —No hay nada más peligroso para mí que tú. Matt la besó mientras le acariciaba la cabeza con ambas manos. —De mí no te salvará nadie —advirtió sobre sus labios. —¡Matthew! El grito que anunciaba la llegada de Eva a la cabaña puso rígida a Nicole. —Maldita sea —murmuró Matt y ocultó el rostro en el cuello de la chica. —¿Nadie me salvará de ti? —preguntó Nicole sin poder evitar que el enfado se le evidenciara en la voz. —Nadie —aseguró él y se apartó de ella para levantarse—. Buscaré las maneras de que regrese a la casa —explicó mientras se ponía

