Relajó la postura y se aclaró la garganta para llamar la atención de todos. Las cuatro mujeres se giraron hacia ella con sorpresa. Eva enseguida cambió las facciones del rostro para traspasar a Nicole con una mirada llena de rencores. —Mi niña, ¿qué haces levantada? —preguntó Adele y se acercó apresurada a ella para tomarle la mano— ¿Cómo te sientes? —Bien —respondió Nicole algo incómoda. A pesar de que las añoraba, no estaba acostumbrada a recibir tantas atenciones, pero debía aprender a soportar el cariño sincero que le profesaban los demás—. Bajé porque necesito… —¡¿Echarme de la casa?! —expresó con amargura Eva, al tiempo que se levantaba de la mesa para encararla—. No te preocupes, hoy mismo me iré. Así tienes a Matt para ti sola —escupió con ironía. —¡Eva! —la reprendió Sabine,

