—Wayne no quiere que la gente de mi tribu regrese a Abilene. Si llega a enterarse que mi hija heredará parte del rancho y que Christian había planificado construir casas para que ellos pudieran trabajar aquí, sería capaz de lastimarla por simple diversión. Por eso preferí que ocultáramos el nexo que había entre ellos —reveló la mujer con la angustia reflejada en su mirada—. Ese hombre está mal de la cabeza, odia a mi gente solo por nuestra condición indígena. No quiero que se acerque a mi hija. Nicole no podía sentirse peor. Por eso los empleados y Matt habían dicho que Wayne no era bien recibido en el rancho, que era un hombre peligroso, que podía ser una amenaza para todos. De nuevo le dio la espalda a Sabine para ocultar su irritación. Había sido ella quien le dio entrada a la casa.

