Capítulo 5

765 Words
*** 18 de marzo, 2017 Querida Moon... Hoy decidí que sería buena idea buscar empleo, no lo sé, sería una estupenda distracción. Además, sería productivo tener algo en lo que pueda invertir mi tiempo libre. Además, nos estamos quedando sin dinero. Y no, no le daré el dinero a mi madre para que lo administre pues ya sabemos donde acabará. Es necesario comprar más desinfectante, también lejía, mucha. Sólo así logro sacar el olor a fluidos gástricos por la mañana. Tengo mucho tiempo libre y pasar tanto tiempo en casa o sólo dormida comienza a pasarme factura. Y sólo dormir en cualquier momento traerá consecuencias, tarde o temprano, pero lo hará. No quiero envejecer antes de lo que me corresponde. Y permanecer demasiado tiempo con la compañía de mi madre terminará por romper mis huesos y hacerme perder la cabeza. Me hace enloquecer. Es un alivio que no tome ningún tipo de medicación o ya me hubiese vuelto adicta en un intento de aliviar la ansiedad que me ancla los pies al suelo. Y aún sigo esperando a que papá regrese y me lleve con él. Ya no me pregunto si estará bien. Me pregunto si volveré a verlo. No le he comentado a Tadaline cómo están las cosas en casa. La verdad nunca hemos hablado sobre el tema familiar, no sé nada de ella, y yo no le he dicho nada de mí. Creo que de algún modo ambas estamos felices viviendo en la ignorancia. Tenemos un acuerdo tácito. Y lo respetaremos hasta que sea el momento. Así que puedo guardarme todo para mí, perfectamente. Y de Adrien tampoco sé nada. Salvo que vive solo. Y hablando de él, hace dos días que no lo veo, me pareció raro, desde que lo conocí no había faltado ni una vez. Le pregunté a Tada y ésta sólo respondió que tenía problemas familiares. Al menos sé que tiene familia. No volví a preguntar para no parecer entrometida, así que llegué a casa con un millón de preguntas en mi cabeza, a pesar de que me obligué a no pensar en ese chico con los ojos distintos y sus problemas. Yo tenía mis propios problemas. Pero no pude evitar preguntarme: ¿Qué problemas podría tener el chico de los ojos peculiares? No tengo idea de sí algún día lo sabré. Pero quiero averiguarlo. Oh, y también sabré más de Tada. Mi chofer personal quien, por cierto, sigue rechazando mis invitaciones a pasar. Y no sé para qué sigo haciéndolo. ¿Cortesía? ¿Descuido? ¿Estupidez? No lo sé, así como tampoco sé qué haré cuando ella acceda a pesar. Caos. Supongo que en nuestro acuerdo tácito está no entrar a la casa de la otra. —Tengo que volver al instituto, olvidé algo. Adiós Romy —fue lo que dijo hoy. Mañana quizá diga que olvidó bañar al perro. Y, claro, mi ritual antes de entrar: inspiro, calculo el tiempo y avanzo. Seguro pensarás que es la casa del terror, Moon. Y sí, sí lo es. No literalmente pero sí lo es. Por fuera la casa es bastante bonita, hay un diminuto jardín de rosas blancas a cada lado de la entrada, supongo que alguna persona que vivió aquí antes que nosotros debió plantarlas. Les riego de vez en cuando antes de ir al instituto. Las paredes están pintadas de un rosa bastante brillante y llamativo. Es bonito... Pero en el interior es un panorama completamente distinto Para mí volver es como escurrirse entre las paredes de una tumba. Ya ni siquiera huele a madera vieja, ahora sólo predomina el hedor a alcohol y los residuos de la lejía. Mi estómago siempre se revuelve un poco al inhalar el aroma, así que como es acostumbrado, cubro mi nariz y camino lo más rápido que puedo a mi habitación. En el recorrido escuchas el eco de las paredes, sordo y hueco, y cuando caminas por el pasillo de la entrada el suelo cruje bajo tus pies. Es casi fantasmal. Pero normal para mí. Así como también es normal encontrar a mi madre tirada en el sofá con una botella vacía, abrazada a su pecho. Pero ya no me detengo a contemplarla, ni a ponerle una manta sobre los hombros. Es increíble lo bajo que ha caído en tan poco tiempo. Lo miserable que se había vuelto su vida. Más increíble aún, es que sienta asco al saber que ese ser, infestado de alcohol hasta la médula la mayor parte del tiempo, sin ser consciente del mundo a su alrededor, podía llegar a ser mi madre... Siempre tuya... Romina.
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