6.

500 Words
La puerta trasera del Sol daba a un patio de una casa de esas antiguas del siglo pasado. La única parte refaccionada y moderna era el espacio que ocupaba el restaurante de mamá y un negocio que había a lado. De manera que podíamos salir a jugar al patio, pero mi hermana menor no estaba interesada, así que yo merodeaba, aburrida por ese patio que me traía recuerdo de la vecindad en el que vivíamos. Un chico más grande que yo, que parecía de la edad de mi hermana mayor me saludó. Parecía ser agradable. —Si quieres jugar con mis hermanos, solo toca la puerta –me dijo al momento de entrar y cerrar la puerta. Como eran chicos no me animaba mucho, era algo tímida, y solo volví con mi hermana. Días más tarde, quizás semanas, estaba tan aburrida, había peleado con mi hermana y no tenía nada que hacer así que me armé de valor y toqué la puerta. Un chico un poco más grande que yo abrió la puerta. —¿Quieres jugar? —le dije y él me invitó a entrar. Era un dormitorio de chicos, adentro estaba su otro hermano, que parecía un poco más grande. —¿Qué hacen? —les dije. —¿Quieres ver una cosa? —me dijo el más grande. —Sí, ¿Qué es? —yo dije. Pensé que iban a mostrarme algún juguete, o algo parecido, pero en cambio, se bajó el pantalón y su hermano hizo lo mismo. Yo no entendía y solo les miraba, me hicieron recuerdo a la vez que vimos al hombre desnudo en el terreno baldío. En ese momento ellos comenzaron a jugar con sus partes, al igual que yo lo hacía con mi prima, solo que ellos eran hombres y tenían su cosita para tocarse. Como me aburría viéndoles, decidí que nomás quería volver con mi hermana, y de paso ir al baño, porque había tomado mucha agua antes, pero la puerta estaba cerrada. —Abran la puerta, quiero ir al baño –les dije, pero ellos no querían dejarme salir. —Si quieres salir, chupa —y me puso sus partes cerca de mi boca, y apestaba. —No, qué asco, puaj —dije y me alejé—. Dale, que me hago encima. Ellos se reían y para mí se estaba poniendo todo feo. —Ya me hago… —me movía de un lado al otro, porque ya me veía mojándome encima. Entonces, el más pequeño abrió la puerta y los dos hermanos, porque se parecían mucho entre sí, se rieron de mí al verme correr al baño. Nunca se los conté a mis hermanas. Con los años, cuando los veía pasar y ellos ya ni se acordaban de ese día, podía notar que seguían haciéndolo, y que se portaban como si fueran pareja. Una vez escuché al más grande decirles a unas personas que solo eran amigos, pero yo sabía que no era cierto, que eran hermanos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD