La Cena:

1361 Words
—Gracias por decirme eso, porque me hace sentir más segura… ¿No siente calor? Yo movía el pecho de mi vestido y me soplaba con la mano. Tome la copa para beberme el vino que Russel había recién servido. —¿No te parece que bebes muy rápido? —¿Quién yo? Noooo el vino esta dulce y se siente muy bien. —Pero estas sudando y aquí esta climatizado. —Si lo siento y yo comencé a limpiarme con la servilleta… estuvo muy linda la cena señor Russel asi que le agradezco que me haya rescatado y que me haga disfrutar de esta velada. Yo tome un trago más de vino y podía notar sus pectorales. Russel tenía la barbilla partida y su rostro era como el de un Dios griego. —Ven Laura baila conmigo asi se te bajara un poco y podremos disfrutar más de esta noche. Yo sin pensarlo mucho me puse de pie, Russel puso mis manos en su nuca y él puso sus manos en mi cintura, bailábamos suave al ritmo de música country, sonaba Simple man de Lynyrd Skynyrd. El pagaba su mejilla a la mía y yo con esos tacones lograba llegar un poco cerca de su estatura. Sin querer el roso mi reciente cirugía del brazo porque me habían colocado el implante anticonceptivo. Asi que sonrió de lado y dijo… —Eres hermosa Laura. La verdad es que tengo mucha suerte de haberte encontrado. —Pero señor Russel yo estoy comprometida… —Si ya me lo habías dicho, pero no me llames señor, porque yo solo tengo treinta y cinco años Laura. —Si disculpe, yo me puse roja y sentia sus manos deslizándose por mis caderas, asi que me despegue un poco y sin querer le quede viendo su virilidad. — ‹‹ Señor bendito sí que es grande ›› Él se dio cuenta que yo lo miraba asi que se sonrió y me abrazo un poco más, sonaba Free bird de la misma banda asi que él quería bailar en ese momento. Pero yo me sentia fogosa y eso provocaba que yo le pusiera mis manos en su pecho y hasta en su abdomen. — ‹‹ ¡Dios mio Laura! ¿Qué estás haciendo? ¡Cálmate mujer! Yo sola me exorcizaba en mi subconsciente, pero sabía que no iba a poder aguantarme más ›› Las guitarras hacían su solo cuando yo comencé a besarlo, yo ya no podía contenerme porque sabía que Ben podría estar muerto y no quería desaprovechar la oportunidad de estar con un hombre tan bello como Russel. Yo realmente deseaba estar con este hombre tan guapo y varonil, que me besaba tan apasionadamente, tocaba todo mi cuerpo y apretaba mi trasero. Hasta que ninguno de los dos pudo soportarlo más. Russel me levanto de las piernas, separándolas y colocándome sobre su pelvis. Me llevo hasta la pared, la cual me dio el soporte necesario para lo que venía. Desabrocho su pantalón y arremetió contra mí con todo lo que tenía acumulado. —¡HOOOO DIOS HAW HAAW HAWWW HAW!!!! Mis gritos resonaban y este hombre estaba insaciable. Se me erizaba todo el cuerpo al sentir a la profundidad a la que llegaba su monstruosidad. Sus jadeos en mi oído me excitaban demasiado, pero yo no dejaba de gritar asi que Russel comenzó a besarme mientras me penetraba con fuerza. —Ssshhh haaaaaa haaaag Siiii haaaag riquísima… en ese momento sentí su primera eyaculación y después me llevo a la habitación donde me coloco en la cama suavemente mientras se me ponía encima para seguir penetrándome. Yo solo levante mis brazos y Russel me deslizo el vestido. Él ya tenía acceso a mis senos, asi que comenzó a besarlos con tanto deseo que mi primer orgasmo me hizo hasta temblar… —Hooo Siiii haaaw… —Riquísimo preciosa mmm. Russel giro mi cuerpo y me puso de rodillas en la cama, me quito la tanga y ahí estaba yo, solo usando esas medias de pierna y esos sexys stiletos. Cuando Russel me tomo de las caderas y comenzó a embestirme. —¡HAAAAW HAW HAAW HAWW!!!! Yo no sé si mi punto G estaba en lo más profundo de mi v****a porque solo este hombre lograba llegar a él. Asi que mis orgasmos seguían haciendo temblar todo mi ser. —Ven preciosa aquí… el me movió para ponerme encima de él. Entonces comencé a moverme con potencia y rapidez hasta llevarlo al clímax. Yo lo tenía completamente dominado y seguía moviéndome mientras Russel amasaba mis senos. —¡Haaaw haw Haww haaaw haw haaaw haaaag!! —¡Haaaag mmm haaaag mmm rápido me vas a mandar a la lona asi preciosa mmm haaaam haaaw… otra de sus eyaculaciones llenaban mi interior. Entonces me moví para acostarme en su pecho y el me abrazo. —Me encanto gracias, señor Russel. —Jajajaja, aunque sé que estas borracha tambien me encanto. Russel cerro sus ojos y yo tambien. Cuando desperté mi cabeza me daba vueltas y estaba completamente desnuda. No tenía los zapatos ni las medias y tenía ese grueso cobertor encima. Solo me acosté boca arriba y note el brillo del diamante de mi sortija. — ‹‹ ¿Qué hiciste? ¡Laura eres una maldita puta! ¿Cómo fuiste capaz de hacerle esto a Ben? ›› —El desayuno está listo… escuche a través de la puerta. — ‹‹ Yo me quería morir y no me sentia con el valor de verlo a la cara. ¿Señor Russel que estará pensando de mí? ›› La puerta se abrió y yo solo me tape la cara. Me envolví con el cobertor porque estaba demasiado avergonzada. —Laura tambien tengo analgésicos, sal un rato para que te des un baño y comas algo. —Si gracias, los necesito. —Está bien, iré por ellos. —Noooo… pero Russel ya había salido de la habitación y no me escucho. Minutos después volvió a entrar traía unas píldoras y un vaso con agua. —Vamos preciosa, debes tomarte dos. —Si, pero debes salir… no quiero que me veas asi. —Jajajaja Laura yo ya te vi y estas mucho más hermosa esta mañana. — ‹‹ ¡Dios este hombre hace que mi corazón palpite tan rápido!! ›› —Es usted muy amable, pero debo cubrirme con algo para poder ir al baño. —Si por supuesto te daré la privacidad que necesitas y él puso una bata sobre la cama. Salió y cerró la puerta. Yo me quite el cobertor y tome la bata para ponérmela. Me tome las pastillas y toda el agua que contenía el vaso. Era increíble que yo que nunca bebia, esta vez me había emborrachado y para rematar me había acostado con este desconocido. No tengo perdón de Dios. — ‹‹ Ben ¿Dónde estás? ›› Me dirigí al baño con la cabeza agachada y logre ducharme, después me fui a meter a la habitación y encontré un lindo vestido amarillo de flores de girasol, ropa interior de encaje. Unas sandalias altas de color blanco y unos aritos con flores. Tambien había maquillaje en el tocador. Asi que supuse que este hombre me quería ver bien arreglada y no toda fodonga. Comencé a vestirme y a maquillarme con sumo cuidado hasta verme fresca, linda y juvenil. Yo tengo veinte y cinco años asi que Russel me lleva diez años. —Ven Laura desayuna conmigo, decía Russel a través de la puerta. —Si ahora voy. Cuando salí de la habitación, Russel literalmente se quedó hipnotizado. Me miraba de pies a cabeza y me regalo la mejor sonrisa que había recibido en años. Yo solo agache la cabeza y el movió la silla para que yo me sentara, pero seguía observándome detenidamente, mientras yo me moría de la vergüenza. —Cielos, discúlpame por no poder disimular, pero la verdad es que eres demasiado hermosa y aún no lo puedo creer. —Yo la verdad estoy demasiado apenada y no quisiera que pensara mal de mí, pero después de lo que paso, supongo que no puedo evitarlo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD