CAPÍTULO CUATRO (DECISIONES IMPULSIVAS)

1982 Words
Hans se fue tarde, Rachel se quedó dormida en los brazos de Bree y ella se disculpó diciendo que se acostaría a dormir con su hija, mientras se despedía de nosotros y a mí me guiñaba un ojo. Me reí solo de verlo. —¿Cómo hiciste para que Rachel te quisiera? A ella no le agradan todas las personas —él se encogió de hombros, mientras reía. —Yo también me lo pregunto, me pasó lo mismo con su padre. No sé cómo le agradé. —¿Eran buenos amigos? —asintió. —Para mí, él era mi mejor amigo y me hizo prometerle que iba a entregar en el altar a Rachel —lo miré lo bastante sorprendida. —¿En serio te pidió eso? —Sí. —Ramsés nunca deja de sorprenderme, hasta en eso pensó. —¿A qué te refieres? —Dejó muchas cartas para Bree y Rachel. —Algo me comentó —cuando Hans se despidió me dio un beso en la mejilla —. ¿Puedo ir a verte a la galería mañana? —Puedes ir siempre que quieras —asintió y se dio la vuelta dirigiéndose a su auto y yo me quedé ahí, un largo rato suspirando. Cuando subí las escaleras, Bree me abordó. —Cuéntame todo —sonreí. —No hay nada que contar. —Sé que dije, que no me volvería a meter en tus relaciones, pero es que necesito saberlo todo. —No sé qué decirte, porque no sé qué me pasa con Hans. —¿A qué te refieres? —Cuando estoy frente a él, simplemente no puedo contenerme. ¿Y sabes qué es lo peor?, que no tengo nada de miedo —Bree me sonrió y me dio un abrazo emocionada. —¿Cómo sabes, cuando alguien es tu persona especial? —pregunté lo bastante confundida. Ella me volvió a sonreír. —Lo sabes, cuando te sientes así, como te estás sintiendo ahora —suspiré. —Llegué a pensar que jamás conocería a mi persona y ahora creo que es él. Y todo está pasando tan rápido que, aunque hay una posibilidad de que me estrelle y me pegue contra un muro duro de vuelta, no me detengo, más bien quiero más y más. —¡Vaya! Alguien se enamoró a primera vista —dijo Bree con media sonrisa. Sus palabras hicieron eco en mi mente. ¡Carajo! ¿Me había vuelto a enamorar? ¿Tan rápido? —¿Crees que estoy enamorada? —pregunté. —No lo sé, cariño. Eso solo lo sabrás tú. Tomate tu tiempo —asentí y me fui a dar una ducha, aun andaba llena de pintura. Cuando me acosté, Bree ya estaba dormida, pero yo me quedé despierta dándole vueltas a todo. Y llegué a la conclusión de que él me gustaba y mucho, pero que enamorada no estaba, bueno eso creía. Así que, iría despacio para no forzar las cosas. Aunque era un poco difícil, porque, cuando llegaba a la galería, ya tenía un ramo de zanahorias de Hans con una de esas notas que a mí me encantaban. Yo siempre me había considerado muy antigua para esas cosas, porque amaba las cartas escritas a mano. Así que, sí, él me tenía rendida a sus pies, pero ese día por más que lo esperé no se apareció en la galería y eso me tuvo de mal humor. No quería parecer una psicópata y escribirle, tampoco quería preguntarle a Bree por él, así que, me tragué todo sin entender lo que me pasaba y pinté como una loca hasta la madrugada. Ni siquiera me di cuenta de la hora, cuando una Bree en pijama vino a buscarme, casi me mata del susto verla ahí para a mi lado sin decir una sola palabra. —¡Carajo! —dije agarrándome el pecho. Ella solo sonrió, mientras negaba. —¡A casa, Sky Price! Tu sobrina preguntó por ti hasta que se quedó dormida. —Lo siento, me distraje —dije soltando todo y tomando mis cosas para irme con mi hermana. —¿Estás bien? —preguntó ella. Asentí. —Estoy bien. —¿Segura? —Segura. —Alguien no está de buen humor hoy. ¿Tiene algo que ver, que Hans tuvo que irse a j***n hoy? —preguntó. La miré lo bastante sorprendida, porque ni siquiera sabía que él se había ido de viaje. —No, ni siquiera sabía que se había ido de viaje. —Fue algo de última hora. Nos avisaron hoy muy temprano —asentí y cambiando el tema, le pregunté si ya había cenado. —Cené con Rachel, ya sabes que no le gusta comer sola, así que, cené muuuy temprano. ¿Tienes hambre? ¿Estás para un hotdog de procedencia desconocida? —Doscientos años conociéndome y todavía no sabes que no como carnes —rodeó los ojos. —Perdón, me olvidé. Pero yo sí quiero uno. Podemos pedir el tuyo con vegetales nada más. —Preferiría comer algo en casa, no confío en la contaminación cruzada, puede estar, incluso, en los vegetales. Además dudo que tengan vegetales. —Buen punto. En casa, Bree preparó comida para las dos. Olive se levantó preguntando si podía ayudarnos, pero Bree ya había resuelto, había preparado pasta para las dos y estaba deliciosa. Cuando di el primer bocado la miré sorprendida. —¡Vaya! Alguien mejoró sus dotes culinarios —ella me miró orgullosa. —Agradécele a Rachel por esto. Esa noche, después de que ella se durmió, volví a quedarme pensativa, porque no entendía mucho a Hans, me confundía mucho. Pero era cierto que él y yo no teníamos nada, solo éramos amigos y no tenía la obligación de avisarme, pero hubiese estado lindo que, al menos, me dijera que no iba a ir a la galería y así yo no lo hubiese estado esperando como una idiota. Supuse que, como la vez anterior, tampoco se comunicaría conmigo, pero a diferencia de la primera vez, esta vez sí lo hizo. Me escribió contándome que había tenido que viajar. Y ni siquiera abrí su mensaje, porque estaba un poco enojada con él, así que, solo lo miré por encima y lo dejé ahí. Me escribió un par de veces más y hasta me llamó, pero no le contesté, solo me concentré en mi trabajo. Por lo que, esa noche, cuando llegué a casa y que Rachel corriera a mis brazos llenándome de besos, Bree me interrogó. —¿Pasó algo con Hans? —me encogí de hombros sin mirarla, aun concentrada en mi pequeña Rachel. —Sky Price, te estoy hablando. —No pasó nada con él, ¿por qué? —Me llamó para preguntarme por ti. Se preocupó, porque no le contestas el teléfono. —Estuve ocupada. La musa vino a mí y me concentré en el trabajo. Ya sabes cómo es esto. Suspiró asintiendo, sabiendo que esto me pasaba muy seguido. Pero sabía que ella no me había creído del todo, por lo que, cuando la miré, tenía esa mirada acusadora de “no te creo del todo”. Reí solo de verla y, cuando Rachel se distrajo con sus juguetes, le fui sincera contándole lo que me pasaba con Hans. Bree me miró confundida. —No lo entiendo, en serio no lo entiendo. —Los hombres son tan raros —dije suspirando —. Pero a fin de cuentas, no somos nada, así que, él no está obligado. —Tienes razón, Sky. Pero en fin, no entiendo nada a los hombres. —Yo menos. Nos quedaremos solteronas para toda la vida —dije riendo. Ella se unió a mi risa. —Las gemelas solteronas. —Para que nuestro legado continúe, nuestra esperanza es Rachel. —¡Qué mentirosa! Si igual no quieres tener hijos. No le quieres dar primitos a mi pobre hija, que ni hermanos tendrá. —Ya hablamos de esto un millón de veces, Bree Knigth, así que, no insistas. —Bueno —dijo rodeando los ojos. Los días siguientes, Hans me mandaba ramos de zanahorias, me llamaba y me escribía todos los días, pero no contesté. Demás estaba decir, que todas las zanahorias terminaron donadas por Emma, a quién sabe dónde. La semana siguiente, cuando llegué a la galería, Hans me esperaba recostado en la puerta. Andaba con una maleta y vestido de traje. —Hola —dijo sonriente apenas me vio. Fruncí el ceño y le pregunté qué hacía ahí —. Vine a verte, porque no me respondes las llamadas, los mensajes ni ningún medio por el que he tratado de contactarte, hasta intenté comprar un cuadro y no me dejaste. —¿Qué quieres? —Quiero entender qué es lo que pasó. Estábamos bien, ¿o no? Quiero entenderlo, ¡quiero entender en qué me equivoque! —Creo que, lo mejor es que te vayas. —¡Sky, vine directo del aeropuerto a verte! Tengo encima no sé cuántas horas de vuelo y no me voy a ir de aquí ¡sin una explicación! —suspiré pidiéndole que se quitara para abrir la puerta de la galería y entré con él siguiéndome. —Deberías irte. No te invité a pasar. —No me voy a ir. —Hans, por favor. —¡Qué no! —dijo cruzándose de brazos. Pero él se sentó en el piso —. De aquí me tendrás que sacar arrastrando. —¡Hans, mides como dos metros! Y nada más uno de tus brazos pesa más que yo, así que, no podré hacerlo. —¡Exacto, ahí tienes tu respuesta! No pienso moverme hasta que hablemos —lo ignoré y tomé mis cosas para iniciar mi día pintando y él no se movió. Cuando Emma llegó, lo miró un poco extrañada para después mirarme a mí. —¡No preguntes! —dije fulminándola con la mirada. Él estuvo un par de horas ahí, observándome en silencio y yo lo ignoré, hasta que me abrazó por la espalda y me dijo que no me soltaría hasta que le explicara qué había hecho mal. —Sky, estoy loco por ti, quiero arreglar eso que hice mal, quiero hacer las cosas bien, pero si no me lo explicas, no lo sabré nunca. Y sí, los hombres somos unos idiotas que jamás nos damos cuenta de nada —suspiré soltándole todo lo que me pasaba. Dije absolutamente todo sin guardarme nada. Él me miró sorprendido —. Lo siento, yo… Estoy acostumbrado a estar solo, creí que a nadie le importaba lo que hacía o dónde estaba, así que, no lo vi mal. Pero ahora que sé, que sí te importa, prometo que te lo diré. Prometo que mejoraré. ¡Carajo! Y yo que había estado enojada con él por esto y al escuchar su respuesta, me sentía una completa idiota. Me sentía una loca que se había enojado por absolutamente nada. Mi comportamiento me avergonzaba mucho, así que, terminé disculpándome con él, pero negó. —No tengo nada que disculparte, tienes toda la razón. Yo también me hubiese enojado, si todo hubiese sido en el caso contrario —negué. —Fue una tontería, olvídalo. No tienes por qué darme explicaciones de nada. Solo somos amigos, así que, eso es demasiado. —¿No somos nada? —Bueno, somos amigos —Hans me atrajo hacia él. —Eso puede cambiar, ¿no crees? —lo miré confundida preguntándole a qué se refería —. Sky Price, ¿quieres ser mi novia? —¿No crees que es muy pronto para esto? No me conoces, no nos conocemos —negó. —Podemos seguir conociéndonos, pero en una relación. Yo me siento listo para dar este paso y no me importa que sea tan pronto. —¿Estás seguro? —Nunca había estado tan seguro de algo en mi vida. —¡Sí, quiero! —dije impulsivamente y él me besó.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD