Sofía Despedirme de Gabriel no es fácil y, si soy sincera, no me hubiera importado que mamá y papá se molestaran, pero tengo obligaciones, así que aquí estoy tomando mi maleta de vuelta a casa. Cuando salgo del aeropuerto, pensé que vendrían mis padres, pero no; es Alex quien me espera. Me acerco a él y lo abrazo, a pesar de todo me devuelve el abrazo. Es un chico complicado, pero es bueno y conmigo, a pesar de siempre estar con su cara de enojado, me regala una sonrisa. Me alejo, ya que sé que no soporta mucho las muestras de cariño. —Hola, corajes. Él sonríe. Sé perfectamente que le molesta que le diga de esa manera, pero a mí eso no me importa. —Hola, princesa. ¿Cómo te fue en el viaje? No, no me lo digas, te fue muy bien. Yo sonrío y niego. A veces siento que, con excepción de ma

