DIMITRI SOKOLOV Caminé con las manos dentro de los bolsillos de mi chamarra y mi gorra cubriendo la mitad de mi rostro. Podía sentir el filo del papel contra mis dedos, llevaba el estudio de paternidad arrugado contra mi palma. El sol aún no salía, pero yo ya estaba listo. —¿Nombre? —preguntó la recepcionista con la mirada clavada en su pantalla. —Francesco Rossi —mentí con media sonrisa, entregando mi credencial falsa y con un perfecto acento italiano. La mujer tomó la identificación, estaba tan bien hecha que ni siquiera el detective más experimentado podría descubrir que era falsa. —Medición de insulina y glucosa en suero, ¿cierto? —preguntó mientras alisaba la receta, también falsa. —Así es, soy prediabético. —Una mentira más, una que podía volverse realidad si seguía metiénd

