Era muy tarde cuando Bastián decidió salir de su oficina, con el alcohol subido en su cabeza, perdía la noción del tiempo. Después de hablar con su amigo y su madre. Se quedo ensimismado lleno de resentimiento y dolor. Buscaría la forma de hacerles pagar todo el daño que le en esos momentos sufren sus seres más amados. Con calma guardo el dispositivo en el cajón de su escritorio y fue cuando vio allí una pequeña nota e identificó de inmediato la escritura de Franchesca. “Ayúdame, cierta persona me tiene el niño secuestrado y me ha obligado a hacer cosas contra Delia. Debo dañarla por orden de esa persona, no sé cómo hace para saber todo lo que está a nuestro alrededor. Ayúdame por favor, estoy aterrada.” Las manos de Bastián se crisparon de la ira que sentía. Los gemelos buscaban ayu

