Nicol

1370 Words
PVO Nicol. No podía creer lo que me estaba pasando, no ahora que por fin tenía el mejor trato en la empresa gracias a Kenny. —No, nadie debe saberlo, ni siquiera mi madre. Me mataría si se enterara de que estoy embarazada. No, hasta podría desheredarme. Y eso sí que no. Me ha costado mucho obtener todo lo que tengo y ahora no lo voy a perder. Guardo todos los test usados en mi cartera y salgo hacia la cocina a tomar algo para tranquilizarme. —¿Qué dices, Harold? ¡No! No puedes cancelar ahora esa boda, por Dios. ¿Acaso quieres que nos mate ese hombre? ¿Boda? Esa palabra llamó mi atención. Así que me apoyé en la puerta a escuchar. —No, pero a mi hija puedo meterla en nuestros asuntos, Marena, por favor, ella no. —¿Y? Eso debiste ponerte a pensar antes de gastarte la plata en juegos, Harold, antes de llevarnos a esta maldita situación. ¿O que? ¿Vas a dejar que nos embarguen la empresa por tu vicio? ¿Q-qué dijo? —Y lo único que podía salvarnos es esa boda que, por suerte, aceptó ese viejo. Y era obvio que sería tu hija Cassidy quien debería hacerlo, ¿O que esperabas? ¿Nicol? Me tapo la boca antes de gritar y que se den cuenta de que los estoy escuchando. ¡Todo esto no podría salir mejor! Si Cassidy se casa con ese viejo, Kenny será solo para mí. Y con este bebé de por medio, le será imposible dejarme. Será mío. Completamente mío. —Tú decides, Harold, o se casa Cassidy con ese viejo por las buenas, o sabrá que su adorado padre gastó la herencia de su madre en juegos de azar. ¿Eso quieres? ¿Que te odie? Ja. En el fondo, mamá siempre supo que esto terminaría pasando. Cuando conocimos a Harold Sterling, ya era alcohólico y un jugador obsesivo con los casinos. Consecuencias de haber perdido a su primera esposa. Nuestros cálculos no fallaron y he ahí las consecuencias. Me aparto rápidamente al escuchar los pasos de mi madre, que sale gruñendo tras esa breve conversación. —¡Cómo se atreve a querer cancelar la boda! —la escucho gritar mientras se sirve una copa—. Sobre mi cadáver, Harold Sterling, sobre mi cadáver. —¿Mami? —entro con cara de niña buena—. ¿Qué fueron esos gritos? ¿Qué pasó? Mi madre se muerde el labio. Duda si decirlo, pero ya lo sé, no a grandes rasgos, pero algo. —Mami, por favor, dímelo —insisto acercándome —¿Qué pasó con papá? —Nada, nada que te importe, Nicol —me observa con detenimiento—. Espera, ¿y qué haces aquí? ¿No deberías estar haciendo tus prácticas en la empresa? Diablos. Tenía náuseas, por eso no fui. —No me siento bien, mami, me dolía la cabeza —me excuso—. Pero hoy no hay trabajo importante, así que está bien. Además, Cass dijo que ella me cubriría. Bueno, ella no, pero sí Kenny. —Mami, ¿te peleaste otra vez con papá, verdad? Es eso. Mamá suspira, camina de un lado a otro sin soltar su copa, hasta que finalmente cede. —Tu hermana se va a casar pronto, y no, no es con su novio editor. —¡¿Cómo que no?! —me hago la sorprendida—. Ellos se aman muchísimo, mami, y hasta papá le había dado su bendición a Kenny. ¿Por qué? No estoy entendiendo. “Vamos, madre, habla” —Lo siento, pero esto es confidencial, Nicol. —Vuelve a dar un sorbo. —¿Confidencial? —le digo con sarcasmo—. Por favor, madre, puedes parecer santa y preocupada delante de Cassidy y del Sr. Harold, ¿pero conmigo? —Nicol… —Conmigo no, madre —sonrío—. Yo sé lo que eres y lo que quieres, al igual que yo. Mi madre se queda en silencio, analizándome, mirándome con una sonrisa misteriosa. Yo era su hija, sangre de su sangre, ¿qué esperaba? Se acerca y toma mi mentón con una sonrisa tácita que de nuevo no sé cómo interpretar. —Nicol, lo único bueno que obtuve de mi relación con tu cobarde padre. Eres mi orgullo, mi niña preciosa. —De pronto, su mirada se oscurece y la presión de su mano me hace chillar. —M-mamá… —Pero a tu madre, escúchame bien, Nicol, a mí jamás me chantajees, porque bien sabes lo que pasaría. Me suelta y vuelve a sentarse en la silla, con las piernas cruzadas y rostro calculador, mientras yo acaricio esa parte que me duele. —Cassidy se va a casar con un viejo que va a pagar las deudas de Harold, además de una buena compensación. —Suelta sin más y sonríe con esa malicia que ya extrañaba. Espera, ¿compensación dijo? —¿Y quién es ese viejo? ¿Es millonario? —Más de lo que piensas. Me muerdo el labio y sonrío imaginando qué tan viejo y feo debe ser. Pobre de Cassidy, pero es su culpa, o bueno, de su padre vicioso. —¿Y cuándo será? Digo, para poder comprar un lindo vestido. —Y dejarte en ridículo, hermanita. —No lo sé, aún no hay fecha de la boda —me responde con desgano—, pero ya es un hecho, a menos que Harold desee que su hijita se entere de que le mintió. O a menos que se entere por casualidad. —¿Y tú? —me mira con detenimiento—. Ya es hora de que encuentres a alguien que realmente valga la pena, Nicol. Después de tantas fiestas, seguro que has puesto los ojos en alguien interesante, ¿verdad? —¿Qué? Se acerca y gira a mi alrededor, mirándome de pies a cabeza. —¿Me parece o has engordado, Nicol? —Paso saliva y me mantengo rígida. No se me puede notar aún—. Hija, tengo en la mira a un poderoso empresario que es el perfecto prospecto para ti. Un poco mayor, sí, pero podrido en dinero, que es lo más importante. —¡Yo no me voy a casar con un viejo! —grito antes de que siga—. ¡Yo no soy Cassidy, madre! ¡A mí no me vas a vender como a ella! No, definitivamente no. Y más ahora que por fin voy a tener a Kenny para mí sola. —Tranquila, hija, no he dicho que te voy a comprometer con nadie, era solo una sugerencia. —No, yo no… —Tú sí —me corta—. Recuerda tu propósito, Nicol. Tú debes casarte con un hombre importante que nos dé más prestigio que este apellido que ya no tiene el brillo de años pasados. —M-mami… —¡Ya sé! —deja su copa y esa expresión que me ponía nerviosa desaparece—. Para el cumpleaños de Harold haré venir a la crema innata de la ciudad. Ya tendremos dinero. Será el acontecimiento del año, y también haré venir a ese hombre que quiero que conquistes. —Mamá, yo… —Ya verás, cuando lo veas no lo dejarás ir. Hasta apostaría que te enamorarás de él, hija. No, nunca. Yo amo a Kenny y solo él podrá ser mi esposo, no acepto otro. —Debo ir haciendo las invitaciones, prepararlo todo para cuando el Sr. Krausse venga. Mamá se pierde soñando en su habitación, mientras yo pienso en un plan para decirle a Kenny sobre el bebé. —Cass, sí, ella puede darme un consejo, sin sospechar que este bebé es de Kenny. Pero al entrar a su cuarto me doy cuenta de que aún no ha llegado a casa, y Kenny tampoco contesta el celular. Y aún peor, cuando llamo a Oriana y me confirma algo sospechoso. Kenny salió con Cass, ¡supuestamente a celebrar su fallido San Valentín! —No sé qué planees, Kenny, pero tú no la vas a tocar. Tú eres mío, ¡solo mío! Y enseguida, salgo hacía el Butrick Club, a reclamar, lo que me pertenece.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD