Se abre el telon
Ya había pasado navidad y yo seguía con la cara de querer que estas fechas se pasen.
Ya quería que fuera año nuevo.
Que ya no hubieran más visitas de familia en la casa.
Esto quizá me hace parecer una antisocial y quizá también una grinch, pero la verdad es todo lo contrario.
Cuando era pequeña me gustaban estas fechas, recordaba cómo era jugar sin importar nada y todos los regalos que recibía.
Pero mientras iba creciendo todo eso quedó atrás. Porque ahora que soy mayor tengo que hacer todo aquello que "la gente grande hace".
Y con eso me refiero hacer la comida, hacer la limpieza de casa, preparar las decoraciones. Y un sin fin de cosas que no me había percatado que mi madre hacía mientras yo solía ir a jugar.
Ahora ni para mi cumpleaños, que es el último día de diciembre, me la pasaba bien. Y era injusto. Ser adulto es injusto y apesta.
Ya no disfruto estas fechas como antes.
Y por eso planeé escapar de mi casa e ir a buscar eso que me hace falta para volver a sentir alegría por estas fechas.
Lo que no sabía es que no solo tendría el mejor día de mi vida, sino también que encontraría a quien haría de mis días los mejores.