Un nombre empieza a sonar en la mente de Mauro

2070 Words

Esa noche, Mauro estaba agotado. Había trabajado como una bestia todo el día. No había hablado casi nada durante la cena. Sus manos temblaban por el esfuerzo. Se sentó en la orilla de la cama, con la cabeza baja, la espalda arqueada, la respiración lenta y pesada. Jimena se arrodilló frente a él, tomó sus pies callosos y se los masajeó con delicadeza. —Cierra los ojos, amor. Yo me encargo de ti. Mauro no respondió. Solo dejó que ella siguiera. Los párpados le pesaban. El cuerpo no le respondía. En menos de cinco minutos, ya dormía profundamente. Jimena lo cubrió con una manta ligera, le acarició el cabello y salió en silencio de la habitación. Cerró la puerta con cuidado. En el pasillo, la esperaba su madre. Elizabeth, de pie, con los brazos cruzados y ese gesto de eterno juicio en

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