Rengifo no se queda con dudas

1439 Words

Rengifo no había dormido bien desde aquella noche. Tenía el brazo envuelto en las vendas que Sofía si es que así se llamaba le había puesto. Cada vez que se movía, sentía una punzada. No por la herida, sino por la duda que le retumbaba en la cabeza desde que aquella mujer apareció de la nada con un botiquín en las manos y le salvó la vida sin pestañear. “¿De dónde aprendiste a curar así?”, le había preguntado. Y ella, con esa sonrisa tranquila, le dijo que solo sabía primeros auxilios. Que era hija de gente pobre. Que siempre quiso ser doctora, pero no pudo. Mentira. Algo no cuadraba. Nadie saca una bala como ella lo hizo. Nadie cose una herida con esa precisión… si no ha tenido entrenamiento. Así que Rengifo no se quedó quieto. Le pagó a un hacker que le debía un par de favores.

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD